• 31 de agosto de 2017
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Una nueva familia para Aparecida

Stephanie y Aparecida, 2013

De Stéphanie y Luc, ex voluntarios en la Fazenda do Natal (Brasil):

Encontramos a Aparecida en Octubre del 2002. Veníamos de misión a la Fazenda do Natal (Brasil) por dos años y el sacerdote que estaba como responsable en aquella época, nos pidió de recibir esta niña que tenía 6 años en aquel entonces. María Aparecida había llegado a la Fazenda el 15 de Agosto de ese mismo año. Era una niña abandonada, maltratada… una niña diferente… Después de varios encuentros con especialistas, le diagnosticaron autismo.

Fue ella la primera hija que recibimos en el seno de nuestra pareja. Era a la vez un tornado, una gran ternura y una sonrisa pícara. Era como abrir una cajita de música… a veces desafinaba y a veces era una maravillosa melodía. ¡Cuántas sorpresas nos esperaban! Cada día tuvimos que renovar nuestro sí, el sí de nuestro bautismo, el sí de nuestro matrimonio, el sí a nuestra misión, el sí de María.

En 2006, cuando volvimos para una segunda misión, tuvimos la inmensa alegría de recibirla nuevamente. Durante esos ocho años en la Fazenda intentamos ser el “punto referencia” que ella necesitaba para abrirse, para crecer, para sentirse amada simplemente.

En diciembre del 2014, salimos de la Fazenda, y Aparecida fue llevada en una institución que parecía adaptada para ella, pero en el transcurso de los meses, las condiciones se degradaron. Poco a poco ella se encontró en medio de personas ancianas, en un ambiente que no le correspondía. Cuando pedíamos noticias desde Francia quedábamos con el corazón partido…

En Octubre del 2016, fuimos de vacaciones a Brasil y vimos a Aparecida, su situación era demasiado dura… dejamos el Espíritu soplar y decidimos de comenzar los trámites para pedir la guarda y así poder recibirla en Francia. Para algunos esto puedo parecer una “locura”, pero lo que es locura a los ojos de los hombres, ¿no es acaso sabiduría a los ojos de Dios? Y he aquí que misteriosamente, abandonándonos y confiados todo se arregló y dio sus frutos. El día de Santa Ana, el juez nos dio la tutela definitiva y el día de María Reina, la embajada otorgó la visa… ¡Amén! Aleluya! ¡Demos gracias a Nossa Senhora!

A inicios de septiembre Aparecida va volar hacia otros horizontes: Francia, donde Gabriel espera su hermana mayor brasilera con impaciencia. Estamos muy felices de volver a encontrar “nuestra hija mayor”. Nuestra Señora nos confía estos hijos, es una bella y gran misión. Desde ya les agradecemos sus oraciones por esta “nueva aventura” para Aparecida y para nosotros. Nuestra casa, a la vera del rio Loire, está abierta a todos los que deseen visitarnos. ¡Todos son bienvenidos! Sejam Bemvindos!


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