• 5 de marzo de 2012
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Un pueblo está naciendo en Polonia

P. Clement con los futuros y ex misioneros polacos- Polonia 2012

Ma. Cath­e­rine Z., miem­bro per­ma­nente de Puntos Cora­zón, actual­mente en misión en Ucra­nia, nos com­parte su viaje a Polo­nia:

"Fuimos muy bien aco­gi­dos por el sacer­dote que intro­dujo Puntos Cora­zón al inicio de la cele­bra­ción de la misa, en la que Myriam (misio­nera polaca) fue enviada de misión al Punto Cora­zón de Chile. Los padres de Myriam esta­ban muy emo­cio­na­dos por el com­pro­miso de su hija. Esta­ban pre­sen­tes nues­tros amigos, que nos acom­pa­ña­ron durante toda nues­tra esta­día y que nos orga­ni­za­ron encuen­tros muy bellos: Kasia (ex misio­nera en Perú), Joanna (ex misio­nera en El Sal­va­dor), Fra­nçois (ex misio­nero en Sene­gal), Kasia (futura misio­nera), Rafal (repre­sen­tante de Sym­bo­lum Sacrum en Polo­nia y gran amigo).

Con ellos hemos empe­zado la semana con una “es­cuela de comu­ni­dad” sobre Dos­toïevski: “La belleza sal­vará al mundo”. Nos pre­gun­ta­mos juntos: “¿por qué cons­truir igle­sias?”. Ese día, Rafal nos llevó hasta Kato­wice, cerca de Cra­co­via donde fueron cons­trui­das varias igle­sias por el mismo arqui­tecto: Sta­nis­law Niemc­zyk. El párroco nos pre­sentó la pri­mera igle­sia, mani­fes­tán­do­nos una gran con­fianza por ese arqui­tecto, como si sus voca­cio­nes fuesen la misma: buscar, tomar en serio cada etapa de la cons­truc­ción para dejar al Espí­ritu Santo añadir su toque final: la belleza.

Esa belleza nos acom­pañó hasta el fin de nues­tro viaje en todos los encuen­tros que hici­mos. Como nos recor­daba P. Cle­ment: “es­ta­mos lla­ma­dos a estar aten­tos a lo que el Espí­ritu Santo quiere de noso­tros”.

Para con­cluir, les dejo este tes­ti­mo­nio de Joanna: “Nunca hubiera pen­sado, cuando en octu­bre de 2010 hemos empe­zado con Jasi la misión en Polo­nia que la amis­tad de Puntos Cora­zón y de Polo­nia sería tan espe­rada y nece­sa­ria. Pienso que esto demues­tra que noso­tros, los pola­cos, que­re­mos vivir más pro­fun­da­mente, “po­niendo el Hombre en el centro”. Con Puntos Cora­zón aprendí que la amis­tad no era exclu­siva, la ver­da­dera amis­tad se da de más en más, la com­par­ti­mos. Estoy muy feliz de poder enri­que­cer mis amis­ta­des gra­cias a Puntos Cora­zón… y tam­bién de poder pre­sen­tar­se­las. Al regreso de El Sal­va­dor, sabía que algo grande me espe­raba en Polo­nia pero una vez más, la Mise­ri­cor­dia, la ver­da­dera Mise­ri­cor­dia, sobre­pasa mis expec­ta­ti­vas… La gene­ro­si­dad de Dios… Siem­pre Él nos da más que espe­ra­mos. La vida es como una obra de arte. Ser un artista que busca la belleza, ese es mi deseo.”

Marie Catherine Z.

Escuela de comunidad
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