• 27 de enero de 2012
es

«Un gesto gratuito de amor» - Testimonio de Florencia, Honduras

icono «El Sembrador», Pastro

En misión en el Punto Cora­zón de Hon­du­ras desde agosto 2011, Flo­ren­cia A. nos com­parte un encuen­tro en el asilo que visi­tan sema­nal­mente los volun­ta­rios:

"El día que fuimos al asilo viví algo par­ti­cu­lar. Ese día visité a Vicenta. No sé mucho de su vida, sólo que tra­ba­jaba de maes­tra en el campo. Como ella tiene Alzh­ei­mer, su vida es un eterno pre­sente con una son­risa en los labios. Ese día la encon­tré en su silla de ruedas, con una por­ción de pastel, cho­co­la­tes y una Sprite, y al lado una señora de unos 50 años, con una joven de unos 30.
Yo le pre­gunto a la señora: «¿Usted es la hija de Vicenta?», ella me res­ponde: «no, yo fui alumna suya…uf!!, hace muchos años!!. Ella fue maes­tra toda su vida, nunca tuvo hijos, fundó escue­las en el norte, diri­gió muchas ins­ti­tu­cio­nes con tanto amor. Desde que me enteré que estaba aquí solita vengo en cada navi­dad, a veces acom­pa­ñada de mis nietos, a visi­tarla…ella no sabe quién soy yo…pero yo sé muy bien quien es ella».
Mien­tras la mujer hablaba, Vicenta de repente la mira y dice: «ah!, hola!, ¿usted viene por pri­mera vez?». La mujer aca­ri­cia su cabeza y dice: «Sí, por pri­mera vez».

Me des­pedí de ellas y me fui pen­sando: «¿cuál fue la última vez que yo di amor de esa forma tan gra­tuita, sin espe­rar nada a cambio, ni el más mínimo reco­no­ci­miento?»
Esta escena me impactó y encen­dió en mí el deseo de, con cada per­sona, incluso las que me moles­tan, tener gestos gra­tui­tos de amor, sin espe­rar res­puesta de su parte. Sem­brar, sem­brar, sem­brar en los cora­zo­nes de los demás, aunque los frutos los cose­chen otros. Esto me lleno de paz."

Florencia A.

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