• 13 de noviembre de 2013
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«Tu nombre nació de lo que mirabas»

Estas palabras de una poesía de Karol Wojtyla evocando a Santa Verónica, podrían perfectamente ser dichas de Puntos Corazón. Cada uno de sus miembros, en efecto, nació de aquello que le fue dado mirar, encontrar, servir. El llamado que viene del mundo del sufrimiento va intensificándose. Es primeramente el de las personas únicas, de las situaciones singulares, de los seres humanos a menudo arrancados de su tranquilo anonimato, de los destinos que mendigan la hospitalidad de nuestro corazón.

Todas las iniciativas de nuestra asociación Puntos Corazón, los pequeños refugios de amor abiertos un poco en todos lados del planeta, los numerosos gestos educativos y culturales ofrecidos, la creatividad que manifiestan nuestros voluntarios a través del mundo, nos conducen siempre al origen: el nacimiento de una gran “familia-compasión” movida por la simple atención al otro, a su vida en sus dimensiones más concretas, a la trama de su existencia que se despliega en el tiempo. Desde la partida de los primeros voluntarios hasta esta cena, es siempre la misma búsqueda que anima a esta familia.

Nuestra cena es la ocasión de rendir homenaje a todas esas personas que trabajan en el terreno y a sostener todas sus iniciativas. Es sobretodo una invitación a inclinarnos una vez más sobre la belleza de tantas humanidades codeadas y entrar en esa actitud que hace que un hombre pueda volverse protagonista allí donde vive: la compasión.

P. Guillaume T.
en ocasión de la cena « Por un siglo de Compasión »

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