• 12 de febrero de 2015
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Campamentos para niños en Perú

Andrea y María, Lima, enero 2015

Testimonio de Andrea, de Santa Fe:

Del 2 al 30 de enero realicé una misión “corta” en Lima – Perú, una misión que me permitió llenarme del amor de Cristo. Cada verano en Guayabo, en la casa de las hermanas del movimiento Puntos Corazón (Servidoras de la Presencia de Dios), se realiza una serie de campamentos para los chicos del barrio. Pudimos disfrutar, con las hermanas y los chicos, de varias experiencias, juegos, dinámicas, caminatas, teatro, entre otras cosas. <span class="caps">JPEG</span> - 206.6 KBFueron campamentos de 3 dias cada uno, muy variados, divertidos y con la presencia incondicional de Dios y es ahí es donde entra en juego todo lo vivido y lo que me llevo de cada uno de ellos. Era yo la que quería recibirlos a ellos en cada campamento, pero en realidad eran ellos los que me recibían, ya que sin conocerme se entregaban y abrían sus corazones por completo. El recibir tantos abrazos, caricias, besos, palabras, o tan sólo, gestos simples, me hizo sentir totalmente amada. Era yo la que tenía que “llevarles” a Cristo, pero fueron ellos los que me llenaron de su amor, del Amor del Padre. Eran ellos los que me enseñaron a rezar, a jugar, a reír, a mirar la vida con otros ojos, a VIVIR. Eran pocos días los compartidos, pero eso bastaba para que me brindaran su cariño sencillo, humilde, pero totalmente sincero.

Por otro lado, no sólo viví esos campamentos, sino que también visité varios amigos de los Puntos Corazón de distintos barrios. Pero, si hay alguien que me enseñó que en la vida lo único que importa es Dios, fue María. Ella es una mujer muy linda de unos 40 años aproximadamente. Vive en Retamar, un barrio bastante humilde al sur de Lima. Ella sufre de un tumor cerebral, el cual está muy avanzado, por lo cual no sale de su cama y tampoco habla mucho. María es amiga de las hermanas hace unos años, y yo sólo la conocí un día, 2 horas; pero sólo eso bastó para ver la luz de María, ver como se alegra de que la visiten. Y tan sólo en su mirada es que pude ver la presencia de Dios, la fortaleza y sencillez a la vez. Como ser feliz y seguir adelante con lo que a mí me parecía tan poco: una simple presencia, una simple visita, un simple canto, una simple oración. Para ella es TODO.

Fui a Perú con la intensión de ayudar, de misionar, de llevar un signo de esperanza, de llevar a Cristo; y fueron ellos los que hicieron todo eso en mí, los que me cambiaron, los que me enseñaron a amar, los que me llenaron del Amor de Cristo.

<span class="caps">JPEG</span> - 138.6 KBPor todo esto, es que voy a estar eternamente agradecida con todas esas personas que me iniciaron en esta experiencia, que me impulsaron y permitieron realizarla; con esas personas que me ayudaron en el camino, que me acompañaron, que me apoyaron y que rezaron por mí. Pero, principalmente, voy a estar eternamente agradecida al que me dio la posibilidad de vivir esta hermosa experiencia, al Padre, nuestro Padre, nuestro Dios.


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