• 29 de octubre de 2010
es

Testimonio de Nicolás desde la Fazenda de Brasil

“Pues donde están tus riquezas ahí estará también tu corazón…”


Mt 6,21

Pasan los días en la Fazenda, los cansancios son más largos, los problemas más complicados, las transformaciones más profundas. El tiempo más corto, el día más largo. La piel llena de picaduras, el corazón lleno de rostros. Ninguna ropa sin moho, ningún encuentro sin trascendencia. La cabeza siempre con piojos, la mente siempre buscando infinitud. Cada día los problemas son más, las soluciones menos, cada día me siento más realizado y acepto que de nada soy solución. Pienso en aquella idea de nuestra sociedad de evitar los problemas; de buscar seguridades para ser feliz y me río tanto de ella. ¡Nada tiene que ver la felicidad, a una vida sin problemas! Lo pienso desde Teté que nos trajo tantos problemas… ¡pero cuanta felicidad!, nos hizo llegar al límite de nuestras fuerzas, rompió todo lo que pudo, desobedeció siempre, pero … me hizo florecer toda la paternidad que estaba guardada en algún rincón de mi ADN, me sacó la pereza de pensar un día sin hacer nada, me educó con sus tareas de la escuela en la entrega de sembrar gratuitamente sin esperar ver frutos, me alegra cada minuto, despertó en Ceci una ternura que jamás había visto y a nuestro matrimonio lo obligó a unirse cada vez más porque cualquier grieta ella la detectaba y la sacaba a la luz . Nos pone a prueba y nos da sentido de vida. Cada día…

“ el compartir y el acoger son las únicas formas de un relacionamiento humanamente digno, porque solamente en ellas la persona es exactamente persona, relación con el infinito…”


(Luigi Giussani)


“el cristianismo se contagia por la envidia. Una persona ve a otra vivir con una intensidad, con una alegría, con un gusto por la vida que a ella también le gustaría tener(…)”


(Julián Carrón)

Queridos e indispensables padrinos:

Esta vez queríamos hablarles de la misión de la Fazenda afuera de la Fazenda. Es extraño pero tal vez la parte más rica de la misión de esta Fazenda, ocurre fuera de ella. Con Ceci salimos de descanso 2 días cada 3 o 4 semanas, durante este tiempo nuestra misión sale del campo a los barrios de Salvador y da hermosos frutos. Estas salidas nunca son iguales, tenemos que buscar alguien que nos lleve, nos acoja, nos de de comer, nos traiga; se imaginan que no puede ser siempre la misma persona. Salimos casi como mendigos sin conocer a donde vamos ni que vamos a recibir y siempre, pero siempre la providencia de Dios nos deslumbra, nos deja maravillados. Algunos de uds. creerán que es la buena predisposición o nuestra manera “religiosa” de ver las cosas, y puede ser, porque dice Luigi Giussani que lo único que hace Dios es enseñarnos a ver el mundo de otro modo, pero les aseguro que después de 7 meses de recibir justo lo que buscábamos cuesta creer que no haya una bondadosa “mano de arriba” en todo esto. Si intentamos misionar en nuestra casa y solo somos misionados, esto nos pasa mucho más cuando salimos. Recibimos cada vez una lección de acogimiento que nos da el deseo de el día de mañana, poder ser nosotros iguales cada vez que alguien llegue a nuestra casa. Como cuando Emerson y Alzira nos acogen que, llenos de trabajo y de obligaciones, consiguen hacer malabarismos y servirnos como si solo estarían para nosotros, preparándonos un desayuno de reyes, llevándonos y trayéndonos a todos los lugares que necesitemos y estando atentos a detalles, como mi gusto por la música o los gustos de Ceci por las distintas comidas para que se alimente bien. Hace unos meses una familia nos dio a través de otra persona la llave de su casa de veraneo solo porque éramos amigos de Padre Francisco y ellos también, la dueña de casa se preocupó solamente porque no había podido limpiarla antes. Pasamos un hermoso fin de semana y todavía no pudimos conocerlos para agradecerles. Ese padre Francisco que mencioné nos alojó a 5 adultos y 10 niños de la Fazenda por 10 días ¡en su casa! Los ejemplos son muchos; no puedo olvidarme de padre Ángelo arrodillado a los pies de su mamá con Alzheimer besándole las manos y hablándole con ternura durante 20 minutos. Llegaba de noche a su casa de un día que había comenzado a las 5:30 de la mañana, suspendió otros planes para cenar con nosotros y ese saludo a su madre (sin saber que nosotros lo observábamos) fue una lección de vida. Un mes atrás fuimos a la casa de Marco y Meire, un matrimonio que podrían ser nuestros padres. Los habíamos conocido solo un fin de semana unos 4 meses antes y se ofrecieron “para lo que necesitemos”. Fue solo telefonearlos, recordarles quienes éramos y pedirle alojamiento, al día siguiente estábamos en su casa. Nos tenían preparados una rica comida, una cama matrimonial y su disponibilidad completa durante el fin de semana. Al día siguiente recorrí un poco la casa porque me llamaba la atención que siendo tan chica tenga un cuarto de huéspedes… ¡no tenía más cuartos!, cuidando de que no nos enteremos durmieron en la sala sobre una alfombra para dejarnos su cama! ¡Danos un poco de esa generosidad Jesús!

«(…)Éste dolor nos purifca, en el fondo de la idea que naturalmente tenemos, de la exigencia de correspondencia afetiva, de la exigencia de sentirnos, de la exigencia de manipular las cosas que naturalmente tenemos, no es que la Gratuidad esté en éste dolor sino que él la pone a prueba y la purifica, la hace existir más concretamente.»


(Luigi Giussani)

No puedo cerrar esta carta sin mencionar los dos hechos que más de cerca nos tocaron este último tiempo en la Fazenda, uno es la maravillosa espera de nuestro hijo Francisco que nos transformó en mamá y papá. El otro, la dolorosa partida de Teté. Ante una madre que decidió volver a recibirlas en su casa y con la casi certeza de que no conseguirá darle todo el cariño y cuidado que necesita, no teníamos ningún derecho de retenerla así que se fue, junto a sus hermanas, dejándonos un increíble vacío en casa. Entonces ahí va algo que le escribí a él y a ella:

21/7/2010

Te estás haciendo Francisco “a imagen y semejanza de Dios”. A imagen y semejanza de lo impensable, de lo infinito, de lo inalcanzable; Así te siento hoy Hijito y hasta me cuesta decir “mi hijo” porque sos más “tuyo” que “nuestro”, más de Dios que mío.
¿Habrá sentido Dios el calor de un vientre de Mamá? ¿Habrá estado conectado por el ombligo a una madre que lo llevaba adentro todo el día? Creo que a ese milagro lo dejó solo para nosotros.
Hoy toqué tu cabecita y tu colita en la panza de Ceci, entonces te moviste (tanta maravilla entre mis manos); Te estás preparando para un mundo que ni te imaginás, lleno de maravillas y catástrofes, belleza y dolor, amor y sufrimiento. Y no podré enseñarte nada de lo más importante; lo aprenderás solito. Sintiendo, viviendo, equivocándote, siguiendo tu corazón.

Quiero que sepas que mientras tanto nosotros (con Mamá) estaremos ahí, acompañándote, velándote, rezando por vos, amándote. Preocupándonos en tus preocupaciones y en muchas otras cosas que a vos ni te preocuparán. Y también alegrándonos en tus alegrías y en todo aquello que creamos que es bueno para vos.
Hijito, hoy Mamá te protege dentro de ella; y así será también lo que sentiremos por el resto de nuestras vidas.
Te esperamos para llenarte de besos, para contemplar tu misterio.

Papá.
3/8/2010

Parece que estás comenzando a llevártela. Ahora que Teté hacía parte de mi mayor alegría de cada día. Ahora que me buscaba para abrazarme, que prefería mis juegos a los de cualquiera. Ahora que la amo más que nunca ¡que difícil parte del amor es dejar ir!
Hoy se reía a carcajadas y bailaba bajo la ducha, estaba tan hermosa… Mi felicidad al verla así es 10 veces mayor a la suya, pero con tanta tristeza de fondo. Tristeza que en mi pasará ¿pero ella? Sabrá alguien curarle cada día el corazón? ¿Alguien estará desesperado cada día por abrazarla, por ver su sonrisa como yo hoy? No quiero aferrarme a ella; pero sobre todo no quiero verla sufrir. ¡Protégela Dios! No la dejes sola ante el mal! Cuida su cuerpito flaco de abusos y golpes, cuida su alma de abandonos y escándalos. Cuida sus ojos de perversidades, cuida su sangre de las drogas, su sangre que es santa, su sangre que también es tuya!
Y lo que podamos ser con Ceci para ella, pequeño signo de tu reino, por favor, déjanos serlo.

Queridos padrinos Teté necesita mucho cariño, es una esponja que absorbe todo a su alrededor, recen por su alrededor, recen por un buen alrededor. ¡Gracias!
Hasta la próxima carta (en que ya seremos tres)

Nico


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