• 1ro de septiembre de 2010
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Testimonio Peregrinación Mariana 2010

PEREGRINACIÓN AL SANTUARIO DE NOGOYÁ Y MONASTERIO BENEDICTINO

«María escuchó la Palabra...» (Lc. 1,26-34)

La Madre llama y en la escu­cha del lla­mado, sus hijos res­pon­den como niños que corren y con­fían y como adul­tos que buscan el lugar de des­canso que brinda Su pre­sen­cia.
En este espí­ritu par­ti­mos el 14 de agosto, día de San Maxi­mi­li­ano Kolbe y vís­pe­ras de Ntra Sra Asunta al cielo, para visi­tarla en el san­tua­rio de Nogoyá, bajo la advo­ca­ción de Ntra Sra del Carmen, con motivo de los 20 años de la Obra Puntos Cora­zón, primer parada de nues­tra pere­gri­na­ción.
Ella, la Fun­da­dora por una intui­ción rega­lada a P. Thie­rry, allí nos espe­raba con la cali­dez de una Mamá, la cual luego de acom­pa­ñar­nos en la visita de su casa, no demoró en lle­var­nos junto a Su Hijo para que nos hicié­ra­mos Uno, en fami­lia, en la Sta Euca­ris­tía.
Cada cora­zón puso en la ofrenda lo que traía y todo fue reco­gido y lle­vado al Padre por inter­ce­sión de San Maxi­mi­li­ano Kolbe ejem­plo de una vida des­bor­dante del Puro Amor.
Padre Juan Marcos nos ayudó ir más aden­tro con la refle­xión en la homi­lia, la cual dejaba ese estar en la Pre­sen­cia con gusto a eter­ni­dad. Un lugar del cual cuesta volver.
La com­pa­ñía de Padre Felipe a pocos días de su lle­gada desde Brasil, com­par­tiendo la pere­gri­na­ción fue un regalo que reci­bi­mos con agra­de­ci­miento y fes­te­jada ale­gría.
Par­ti­mos al Monas­te­rio Car­me­lita donde fuimos reci­bi­dos por la Mdre Superi­ora y un grupo de Hnas, las cuales nos con­ta­ron sobre lo coti­diano de cada día y sobre el mila­gro que Madre Mara­vi­lla hizo en esta ciudad.
Las expre­sio­nes del relato se encar­naba en cada pere­grino con asom­bro en unos, reno­vando su fe en otros y en todos la expe­rien­cia de «tocar» el accio­nar de Dios en la gracia del mila­gro.
El almuerzo fue una her­mosa oca­sión para fra­ter­ni­zar con las expre­sio­nes pro­pias de quie­nes están y viven una fiesta.
Nueva etapa del camino la Abadía «del Niño Dios» en Vic­to­ria.
Guia­dos reco­rri­mos las ins­ta­la­cio­nes tes­ti­gos fieles de la his­to­ria que escri­ben los Hnos Bene­dic­ti­nos en su diario vivir bajo la Regla de San Benito en el «Ora et Labora» y en el des­canso eterno junto al Padre, de los Hnos que des­can­san en su cemen­te­rio, lugar de encuen­tro y ora­ción.
Antes de partir, nos reu­ni­mos en torno a la Madre, en el Templo y con­sa­gra­mos nue­tras vidas a Su amor mater­nal.
La Fra­ter­ni­dad Kolbe nos obse­quió una meda­lla bajo la advo­ca­ción de Ntra Sra de los Mila­gros.
En la con­fianza de Su com­pa­ñía fuimos a dis­fru­tar de la belleza del río, su cos­ta­nera, donde la baja tem­pe­ra­tura ambiente era con­tra­rres­tada por la cali­dez que nos rega­laba cada pere­grino.
El camino de regreso, al igual que el de ida fue jalo­nado por las Ave Marías de los rosa­rios que reci­bió la Madre desde la sim­pleza de nues­tros cora­zo­nes que desea­ban una y otra vez hacerla Reina de nues­tras vidas.
Toma­mos el té a bordo bajo la moda­li­dad deli­very, lo cual fue un motivo más para vivir desde la sen­ci­llez lo que regala el poder del Amor.
Los treinta y cinco pasa­je­ros entre ellos, Bea­triz de la Fra­ter­ni­dad de Fran­cia, la cual quizo llegar a Paraná a rega­lar­nos su amo­rosa pre­sen­cia, segui­mos en acción de gra­cias por este regalo gra­tuito de reu­nir­nos como fami­lia para vivir y com­par­tir la com­pa­sión.
Bajo la pro­tec­ción de Su manto nos cuida y ben­dice la Virgen María de Puntos Cora­zón.

Raquel


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