• 23 de octubre de 2017
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Sólo quería llorar como ella

© Punto Corazón Ensenada, Perú, octubre 2017

Carta de Agustina, Lima-Perú:

Angustiada intentaba contarme que lo único que había comido ese día era una taza de agua caliente. Me habló de lo desesperante que era vivir con un padre así, en tal nivel de pobreza.
En mis adentros sólo quería llorar como ella, ¿qué hacer? ¿acaso existían palabras de consuelo para decir? Me sentí tan pequeña...

Pero esta fragilidad era condición para que el Espíritu Santo se manifestase... claro, era necesario darle de comer, pero también un silencio, una presencia simple, una cercanía que no pasaba por los sentidos, que no respondía a nuestro sentido común.

En esos días fue difícil dormir sin dejar de pensar en todas las carencias que estaría experimentando esta familia; sin dejar de pensar en cuántos regalos tengo sin ser siquiera digna de ellos; y sin dejar de admirar a esta niña, que a pesar de la realidad tan extrema en que vive tiene el firme deseo de esforzarse por salir adelante.


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