• 16 de junio de 2017
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Sin saberlo, hospedaron ángeles

Extracto de la carta de Débora en misión en el Punto Corazón de Bahia-Brasil:

Un día volviendo de la Misa encontramos a Paulista, un amigo que solemos encontrar en la calle alcoholizado. A pesar de su estado siempre es muy respetuoso y llega alegre a saludarnos, su rostro irradia bondad e inocencia. Su cumpleaños había pasado y no habíamos hecho nada para él. Apenas lo vimos comenzamos a cantar “Parabéns pra você” saltando y gritando, comenzó a emocionarse y nos agradeció llorando. Nos prometió que iba a dejar de tomar, que estaba muy contento por lo que habíamos hecho por él, que para nosotros no había sido nada. El solo recordar su cumpleaños y estar ahí para él fue suficiente. Fue un ejemplo de humildad, que poco se necesita para ser feliz, ni una torta ni un regalo valen más que estar presente en el corazón de la otra persona y sentirse querido.

Después se levantó y nos dijo “Tienen que conocer a Katia”. Era tarde pero lo vimos tan contento de querer presentarnos a su mujer que lo seguimos. Nos llevó hasta su casa y la saludamos con la promesa de que íbamos a volver a visitarla. Cuando volvimos a verla nos dimos cuenta que habíamos entendido mal, ella era la ex-novia y habían terminado debido a que, por su adicción no podía conseguir trabajo, estaba siempre en la calle, volvía a cualquier hora, no tenía una rutina. Aun así ella le presta un cuarto, está siempre presente para lo que necesite y pide a Dios para que él pueda cambiar de vida dejando el alcohol.

Qué clase de amor más puro y real para con él, ella podría recriminarle tantas cosas, guardarle rencor, no hacer nada por él, pero decidió tener otra mirada, una mirada de amor, descubriendo al hermano que necesita ayuda, decidió ser abierta a la acogida que nos pide Cristo. Y es en el mismo libro de Giussani que cita a San Pablo: “No se olviden de practicar la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” (Hb. 13, 2) y agrega; “las personas que recibimos son más que ángeles, son HIJOS DE DIOS. Como sería el mundo si acogeríamos así a cada persona que golpea nuestra puerta.


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