• 5 de octubre de 2016
es

Shafik, refugiado sirio en el Punto Corazón de Viena

barrio de Aleppo

“¡Es el gran peli­gro que ame­naza a Europa! Solo vemos masas y no per­so­nas detrás de cada refu­giado, de cada men­digo”

Carta a los padrinos de Julia Eder de misión en Atenas, Agosto 2016.


Es cons­cien­tes de este peli­gro y deseo­sos de dar una humilde res­puesta que nues­tra comu­ni­dad de Viena deci­dió reci­bir una per­sona refu­giada. No sabía­mos cómo hacer, pero poco a poco las cosas se orga­ni­za­ron solas, y es así que Shafik dejó su campo de refu­gia­dos, al exte­rior de Viena en donde vivía desde hace 3 meses con otros 40 refu­gia­dos, para venir a ins­ta­larse en nues­tra casa.

El desa­fío es enorme para este fotó­grafo de 30 años, viniendo de Lat­ta­quié-Siria, en donde dejó su mujer e hija, para inten­tar comen­zar una nueva vida y pre­pa­rar el futuro para su fami­lia. Ahora, Shafik aprende el alemán, apro­ve­cha de las polí­ti­cas de ayuda social, muy favo­ra­ble a los refu­gia­dos, para tratar dife­ren­tes pro­ble­mas de salud, y des­cu­brir esta nueva ciudad, este nuevo país, esta nueva cul­tura.

Es edi­fi­cante ver su Fe sen­ci­lla y pro­funda -es orto­doxo-, pero tam­bién su manera de mirar la polí­tica, el islam, su situa­ción, de una manera mati­zada y deli­cada. A veces, tem­bla­mos al darnos cuenta de la dis­tan­cia exis­tente entre su cul­tura y aque­lla que des­cu­bre, con esta impre­sión que como fugi­tivo de su país, no está tan pre­pa­rado para inte­grarse.

Es difí­cil de enten­der la elec­ción de Shafik: muchos padres de fami­lia me lo dije­ron. Sin embargo, mirando su mirada triste cuando cuelga su telé­fono, des­pués de una de las tantas con­ver­sa­cio­nes What­sApp del día con su fami­lia, no pode­mos dudar de su amor por ellos. Segu­ra­mente hacían falta razo­nes muy serias para empren­der ese viaje de 12 días, caro y peli­groso, para ir hasta Viena. ¡Ojalá nues­tra pre­sen­cia pueda ser una ayuda para que encuen­tre su camino!

P Clemente

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