• 18 de julio de 2013
es

Senegal: “¿quieres ser mi mamá?”

Alejandra y Diara- Dakar, 2013

de Ale­jan­dra M., en misión en el Punto Cora­zón Santa Mónica:

Un día venía de regreso del mer­cado y en la puerta del Punto Cora­zón había algu­nas niñas, entre ellas Diara. Les pre­gunté si que­rían entrar, res­puesta evi­dente: “”. Pro­puse a Diara de ayu­darme a lim­piar los pes­ca­dos, ella se tomó su tiempo pero lo hizo muy bien. Yo no sé qué pasó exac­ta­mente pero a partir de ese día algo se esta­ble­ció entre noso­tras dos. Comenzó a venir a la casa más seguido, pre­gun­taba cuando era mi per­ma­nen­cia para acom­pa­ñarme al mer­cado y ayu­darme a coci­nar. Comencé a cono­cerla más y más, con su carác­ter, con su silen­cio, con su ser­vi­cio. Hasta que surgió la pre­gunta: “¿quie­res ser mi mamá?”.
Para mí fue una gran sor­presa y una ale­gría pro­funda, yo res­pondí: “Sí, pero tú ya tienes una mamá, yo seré tu mamá de cora­zón, ¿de acuerdo?”.
Desde enton­ces soy: “sa yay”, en wolof, su mamá.

Un día se pre­sentó la oca­sión de cono­cer a su ver­da­dera mamá. Ella habla sola­mente wolof enton­ces lamen­ta­ble­mente no pude comu­ni­carme muy bien. Es una mujer que tra­baja muchí­simo, está todo el día fuera de su casa; ella es cató­lica y su esposo musul­mán. Por eso Diara tiene un nombre musul­mán, pero su her­ma­nito menor Domi­ni­que, un nombre cató­lico. Vemos mucho aquí esta mezcla en las fami­lias, es una gracia poder dis­fru­tar de esta paz entre dos reli­gio­nes. “Es­ta­mos juntos”.

La mamá de Diara es una de tantas muje­res que tra­ba­jan duro, ya sea en la casa con las miles ocu­pa­cio­nes, buscar el agua y ponerla en la reserva, la lim­pieza, los niños, la comida, el lavado de la ropa que es a mano. Más duro aun si a eso se suma el tra­bajo exte­rior. Diara es una niña que como todos nece­sita ser mirada y amada tal como es. Darle ánimo en lo que hace, pedirle ayuda, agra­de­cerle, jugar, darle una son­risa, un fuerte abrazo.

Durante mi esta­día en Fran­cia me enteré de su par­tida al sur de Sene­gal, Casa­mance. Su pre­sen­cia hoy me hace falta.


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