«En el Niño de Belén, la ’pequeñez’ de Dios hecho hombre nos revela la grandeza del ser humano y la belleza de nuestra dignidad de hijos de Dios. Contemplando a este Niño, percibimos la gran confianza de Dios en nosotros y las grandes posibilidades de hacer cosas hermosas y grandes en nuestras jornadas viviendo con Jesús y como Jesús» (SS Benedicto XVI)

