• 12 de marzo de 2014
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Rumania: «Nuevas vocaciones de Amigos de los niños»

María, Mintia-Rumania, enero 2014

por Marta M.

Qui­siera com­par­tir­les la gracia que el Señor me hace vivir siendo tes­tigo de las 4 voca­cio­nes de Amigos de los niños ruma­nos, algo que no se veía desde hace casi 20 años.
En nues­tro cora­zón habita el deseo que nuevos jóve­nes, de los países donde esta­mos implan­ta­dos, des­cu­bran la belleza de ir al encuen­tro del más pequeño, de aquel que más sufre, de dejar que su cora­zón lata al mismo ritmo que Dios.

<span class="caps">JPEG</span> - 24.9 KBEl pri­mero que llegó a nues­tra casa fue Iulian, un joven del otro lado de Ruma­nia, con un deseo grande de darse a todos aque­llos que el Señor pondrá en su camino; él fue enviado a Ecua­dor y actual­mente hace una nueva misión en Nápo­les.La pre­sen­cia de Iulian vino a pro­vo­car­nos y con ella toda una nueva tarea comienza, la tra­duc­ción de los textos de for­ma­ción, ver cómo pode­mos trans­mi­tir esta expe­rien­cia que vivi­mos. Mas allá de todo, vemos cómo la rea­li­dad que vivi­mos, hace su tra­bajo; durante el tiempo de for­ma­ción, durante los apos­to­la­dos, los amigos que encon­tra­mos, la vida comu­ni­ta­ria, el tiempo de ado­ra­ción todo par­ti­cipa a la for­ma­ción de Iulian y tene­mos la ale­gría de nues­tra pri­mera voca­ción.

<span class="caps">PNG</span> - 977.4 KBDetrás de él, llegó nues­tra que­rida Irina, que tiene la ener­gía y el deseo de hacer la expe­rien­cia de Dios hecho carne en cada uno de sus encuen­tros, ella fue enviada a Sene­gal.
La misión de Irina me sor­prende, es todo su ser que me impre­siona, es la forma como se deja mode­lar por los encuen­tros que vive, por su comu­ni­dad, por todos los acon­te­ci­mien­tos, todo se vuelve una escuela de su ser, yo tengo la gracia de con­tem­plar Irina y en ella con­tem­plar a Cristo.

<span class="caps">JPEG</span> - 34.7 KBLuego llegó Vicen­tiu un joven de 19 años -lo cono­ce­mos desde hace 4 años-, viene de una ciudad que se llama Brasov. Me detengo para hablar­les de él, porque su amis­tad me enseñó mucho.
Lo conocí durante una pere­gri­na­ción de jóve­nes que fue orga­ni­zada por los Fran­cis­ca­nos de Tran­sil­va­nia. Me acuerdo en uno de estos cam­pa­men­tos vivi­dos junto a Vicen­tiu, venía­mos de dife­ren­tes partes de Ruma­nia, era invierno y había­mos pro­gra­mado un día de cami­nata. Una niña de 12 años, que venía con el grupo de Buca­rest, viendo que hacía frío decide que­darse sola durante todo el día y el res­pon­sa­ble de su grupo de Buca­rest acepta su pedido.
Noso­tros nos dimos cuenta que fal­taba una per­sona y comen­za­mos a pre­gun­tar porque se que­daba sola, Vicen­tiu tiene el reflejo natu­ral y espon­tá­neo de decir: ‘yo me quedo con ella’. Lo que más me lleno de admi­ra­ción es que él no conoce esta niña y no tiene nin­guna res­pon­sa­bi­li­dad frente a ella, porque él es un par­ti­ci­pante más como ella.
Recibí una lec­ción de gra­tui­dad de la parte de Vicen­tiu, que no cuenta lo que pierde o lo que gana; para él pasa en primer plano la per­sona, sin pre­gun­tarse si es justo o sin querer hacerle cam­biar de opi­nión, él está total­mente dis­po­ni­ble frente a ella.
El año pasado Vicen­tiu ter­minó el liceo y en el mes de noviem­bre fue enviado a Grecia para fundar un nuevo Punto Cora­zón en Atenas.

<span class="caps">JPEG</span> - 81.1 KBEn enero de este año, fue el turno de María una joven Greco-Cató­lica de Baia Mare del norte de Ruma­nia, que fue enviada a Nápo­les. Gra­cias a este “sí” de María, otros jóve­nes de la Igle­sia Greco-Cató­lica des­cu­bren lo que vivi­mos noso­tras aquí en Ruma­nia.
Para mí es una gran ale­gría y un signo de espe­ranza grande el sí de María, porque ella hace parte de esta Igle­sia orien­tal que durante 40 años estuvo per­se­guida con la fina­li­dad de que desa­pa­rezca. Era prohi­bido para ellos decla­rarse como greco-cató­li­cos.


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