• 28 de junio de 2017
es

Rosita: un alma generosa

Extracto de la carta de Rosa­rio en misión en el Punto Cora­zón de El Sal­va­dor:

Para ter­mi­nar voy a con­tar­les sobre una per­sona y un hecho que me marcó mucho y fue gra­cias a una licua­dora (en serio).

Rosita es una amiga muy cer­cana al Punto. Es muy tra­ba­ja­dora y lleva una vida muy dura como todas las per­so­nas de esta colo­nia. Se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para ir a tra­ba­jar y llevar a su sobrino a la escuela, vuelve tarde a ayu­darlo con las tareas y al otro día lo mismo. Su vida ahora se centra en cuidar de su mamá y de su sobrino.

Un día fuimos a almor­zar a su casa y pre­pa­rando un licuado le con­ta­mos que la nues­tra se había roto y que la extra­ñá­ba­mos porque nos era muy útil.
Unos días des­pués nos llama para decir­nos que ya había encar­gado una licua­dora para rega­lar­nos, que solo había que bus­carla. No lo podía­mos creer, ella ahorró un año entero con mucho sacri­fi­cio para poder com­prar la suya y no dudó ni un poco en gastar sus aho­rros para com­prar­nos la nues­tra y lo hizo con mucha ale­gría.

Cuando le agra­decí y le dije que Dios le iba a devol­ver el doble de lo que ella da, me res­pon­dió: “Ya me lo devol­vió hace tiempo y me lo sigue devol­viendo con la pre­sen­cia de uste­des acá. Hace tantos años que los tengo a todos”. No pude res­pon­der con pala­bras, solo con lágri­mas de ale­gría.


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