• 21 de noviembre de 2013
es

Retiro en Alta Gracia: Redimensionando el encuentro

Nicolás con los niños

de Nico­lás F., ex-misio­nero en Brasil

Volver a Puntos Cora­zón, sin nunca haberse ido
Sentir ser lo que somos, pero serlo en comu­ni­dad
Volver a encon­trarse con esas per­so­nas que ya están dentro de noso­tros
Y per­ci­bir cuán dentro de ellos esta­mos
Hacer entrar rápi­da­mente en nues­tro “patio interno” a nuevos buenos amigos
Dejar un poco nues­tras “ex­pe­rien­cias de misión” y expe­ri­men­tar nues­tro pre­sente
Ver con la lin­terna de la Fe
Comer, andar, reír, pensar, pla­ni­fi­car con la luz cla­ri­fi­cante de la Fe
Mirar­nos, Sen­tir­nos… Redi­men­sio­nar el Encuen­tro.

Un poco fue ésto lo que hici­mos el fin de semana del 19 y 20 de octu­bre en la Mariá­po­lis de Alta Gracia, Cór­doba.
¿Qué más hici­mos? Cui­da­mos chicos, juga­mos, con­ta­mos chis­tes, man­da­mos salu­dos de los que no vinie­ron, nos abra­za­mos, reza­mos, ado­ra­mos y escu­cha­mos aten­ta­mente a P. Gui­llaume.
Éste nos habló con su carac­te­rís­tica pro­fun­di­dad sobre la fe. Sobre aquel “lumen fidei” que dos papas escri­bie­ron para noso­tros. Tam­bién refle­xio­na­mos sobre aque­lla María de Beta­nia que nos dio una lec­ción de gra­tui­dad hace 2000 años y toda­vía hoy sen­ti­mos el aroma a nardo de aquel per­fume “des­per­di­ciado”.
No diré nada sobre el con­te­nido de estas her­mo­sas char­las, sim­ple­mente que des­pués de aquel fin de semana en la Mariá­po­lis, algo en mí se ha trans­for­mado. Creo que en todos.
Creo que más que por nues­tra plas­ti­ci­dad neu­ro­nal o la capa­ci­dad inte­lec­tual del diser­tante, fue por la pro­fun­di­dad del encuen­tro, por el poder del método de Jesu­cristo: el Encuen­tro.

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