• 19 de abril de 2011
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RETIRO ANUAL FRATERNIDAD KOLBE

“Des­pués, ven y sígueme” (Mt 19, 21b) invita el Maes­tro al joven rico. Estas pala­bras vuel­ven a reso­nar cla­ra­mente hoy para noso­tros. Esa volvió a ser la invi­ta­ción sobre la que nos cen­tra­mos el fin de semana pasado durante el retiro anual de la fra­ter­ni­dad San Maxi­mi­li­ano Kolbe. La pro­puesta se basó en tres ejes: momen­tos de medi­ta­ción en silen­cio y escuela de comu­ni­dad con refle­xión comu­ni­ta­ria; la ora­ción - ora­ción que, como nos recuerda Santa Teresa, «(…) es trato de amis­tad (…) con quien sabe­mos nos ama...» - per­so­nal y comu­ni­ta­ria, ora­ción de ado­ra­ción, ora­ción com­par­tida en el Rosa­rio (a pesar de los mos­qui­tos), ora­ción por exce­len­cia en la Euca­ris­tía y el com­par­tir fra­terno, el com­par­tir de her­ma­nos (ese entre­gar mi vida y reci­bir la vida de mis frates basán­do­nos en el amor gra­tuito, sin impor­tar el lugar del mundo adonde el Buen Dios los llama). Todo esto nos fue ayu­dando a apro­ve­char este tiempo de gracia tan espe­cial y revi­sar la res­puesta que hoy le ofrezco al Maes­tro Bueno, a Ése que nos enseña cómo amar de verdad. <span class="caps">JPEG</span> - 159.3 KBPorque vivir en ple­ni­tud en Jesu­cristo es querer y saber decir “Sí”. La gene­ro­si­dad de Su entrega y la fe, la espe­ranza y sobre todo el amor (como nos lo recor­daba P. Felipe) nos mueven a ello. Es decir “Sí” a la fide­li­dad al carisma al que hemos sido lla­ma­dos gra­tui­ta­mente y por Amor, un Amor “ex­tremo”. Carisma de Com­pa­sión que hemos reci­bido como don y que bus­ca­mos cons­truir con Su ayuda día a día. Carisma que vivi­mos en comu­nión dentro de la Igle­sia (viviendo su vida sacra­men­tal, com­par­tiendo su Magis­te­rio), esa comu­ni­dad fun­dada en el Mis­te­rio Pas­cual de Cristo que nos invita cons­tan­te­mente a ser santos.
<span class="caps">JPEG</span> - 44.6 KB Esto fue, de acuerdo a mi humilde enten­der, lo que mani­fes­ta­ron Helen y Gon­zalo el domingo, cuando en la Euca­ris­tía rea­li­za­ron su com­pro­miso, siendo esta una forma apro­piada de con­cluir estos dos días de retiro. Agra­dezco el tra­bajo gene­roso de todos los her­ma­nos que pusie­ron lo suyo para que estos dos días (que tuvie­ron gusto a poco) fueran vivi­dos de una manera tan intensa. Quiera el Señor seguir haciendo fruc­ti­fi­car la obra de sus manos. Final­mente, agra­dezco pro­fun­da­mente a Dios (de hecho, mi largo viaje de vuelta a la Pata­go­nia intentó ser una con­ti­nua acción de gra­cias a nues­tro Buen Dios) que me llamó a cono­cer Puntos Cora­zón y a hacer un camino dentro de La Obra. ¡Ala­bado sea Jesu­cristo!"

Sergio Aquino

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