• 5 de agosto de 2016
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¡Quien no podría maravillarse y volver a creer en el hombre a pesar de todo!

Costa Rica, julio 2016

Extracto de la carta de Analia, misionera en el Punto Corazón de Costa Rica:

Quiero presentar a un nuevo amigo que entró en nuestras vidas, sobre todo para que recen por él.
José, tiene 20 años, es de nuestro barrio pero está en la Comunidad Encuentro hace más de un año.
En esta comunidad viven unos 95 muchachos, de entre 13 y 25 años que se están rehabilitando de las drogas. El método de la Comunidad Encuentro es vivir una vida llena de pequeñas cosas, donde todos tienen responsabilidades grandes o pequeñas y se ayudan entre sí.
Según las edades, los chicos trabajan en el campo, estudian y se ocupan de que todo en las casas esté perfecto; el orden exterior es el primer paso para comenzar a ordenarse por dentro.
Allí no se habla explícitamente de Cristo, pero el método es totalmente cristiano… si ellos buscan en cada signo que se les propone pueden encontrarlo. La única terapia que reciben es la amistad, la confianza y la misericordia.

José salio en mayo por 10 días para hacer lo que ellos llaman “la Verifica”, y fue acogido en una casa no muy lejos de nuestro barrio.
Al caminar con él por las calles, en medio de todos esos jóvenes adictos, de las personas que trafican drogas, y de sus antiguos conocidos, tal fue nuestra sorpresa al ver que nadie lo reconocía. José también nos acompañó a visitar a los amigos del barrio, al principio todos pensaban que era alguien de afuera, sin embargo él no tenía miedo de decir quién era y de contar su historia -en la comunidad les enseñan a decir siempre la verdad- , pueden imaginar que la primera reacción de la gente era palidecer del susto, pero luego, al mirar a este chico lleno de vida, servicial y alegre, ¡quien no podría maravillarse y volver a creer en el hombre a pesar de todo!.


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