• 2 de junio de 2014
es

Primeros días en Argentina

Macarena y Papin

Extractos de la primera carta de Macarena, misionera chilena en el Punto Corazón de Buenos Aires:

Hace unos días visitamos a una amiga del barrio, Simona, que tiene una historia muy dura y una vida
muy complicada y además de todo, ella no puede caminar. Nos recibió en su casa con una gran
sonrisa y me dijo que tenía muchas ganas de conocerme ya que los chicos le habían hablado de mi
llegada a la Villa y me dijo “Para nosotros es tan importante su presencia ya que como sabes, no sólo
necesitamos el plato de comida”
. Durante la visita ella nos habló con mucho cariño de los jóvenes que
habían pasado antes por el Punto Corazón y lo mucho que los quería y extrañaba, de esta manera me
pude dar cuenta que la verdad no es que las personas me necesiten a mí, Macarena, si no que necesitan
de esta presencia que viene a entregar Puntos Corazón y que los amigos del barrio te quieren desde
que llegas, por el cariño que han entregado todos los jóvenes que han venido aquí. Yo antes de estar
aquí, visité el Punto Corazón de Chile y también el de Argentina y pensé: “¿Por qué todos los jóvenes
que están aquí son TAN felices, si en verdad es muy difícil y cansador lo que hacen?”.
Con el pasar de
los días, sí, estoy más cansada que nunca pero la sonrisa y mi nueva alegría de vivir,
difícilmente podrían desaparecer.

Puntos corazón es un movimiento contemplativo y por
lo mismo, nuestro día está lleno de momentos de
oración y también con la gracia de acudir diariamente a misa. En lo personal, creí que lo más difícil
sería esta parte, ya que no acostumbraba a tener misas todos los días y menos a este ritmo de oración,
pero se hace necesaria y también vital para nosotros, para permanecer unidos y para no olvidar nunca,
que a quien vinimos a encontrar es a Cristo en los demás y eso nos incluye a nosotros como
comunidad, a nuestros vecinos del barrio, a los niños, a las personas que visitamos en los Hospitales, a
nuestros amigos, padrinos y también a nuestras familias.

En Puntos Corazón, la comunidad es algo indispensable. No sólo porque son las personas con las que
vives y compartes todo el día sino porque verdaderamente no se podría hacer este trabajo solo, ya que
la comunidad es la que te ayuda a perseverar en muchos de los puntos de la misión, como en el simple
hecho de cumplir los horarios y, por supuesto, en la oración. También es importante poder compartir
lo visto y lo aprendido durante el día, tus penas y tus alegrías diarias ya que sin esto estarías realmente
agotado. Aunque Dios nos de la fuerza diaria, aunque la oración de nuestra familia y padrinos esté
siempre con nosotros durante las visitas y la vida diaria se generan tantas cosas interiormente, penas
tan profundas y alegrías tan intensas, que la necesidad de hablarlo con alguien que te entiende porque
está viviendo lo mismo que tú y ha aprendido a conocerte, se hace completamente una necesidad
enorme.

Obviamente no siempre es fácil, pero es parte del camino que decidimos emprender al sentirnos
llamados, parte del aprendizaje, no sólo dentro de estos meses de misión, sino para nuestras vidas y la
verdad, estoy muy feliz con la comunidad que me ha tocado aprender todo esto.


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