• 8 de mayo de 2017
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Primera carta de Sol en Valparaíso

¿Cómo han estado? Rezamos por ustedes cada día así que espero que desde el otro lado de la cordillera sientan el cariño de nuestro Padre cada día. Aquí el tiempo pasa bastante rápido, si bien seguimos una “rutina” el inicio del año vino cargado de eventos, y por lo tanto mi tiempo aquí pasa volando.

“La única sed del hombre que lo persigue de edad en edad, esté donde esté, es una presencia.”

Como ya les comenté anteriormente, durante este mes tuvimos muchos acontecimientos en la comunidad: un fin de semana de información para futuros misioneros que se realizó en la casa, una noche de Adoración para los jóvenes, el cumpleaños de Angie, un retiro en Santiago para iniciar el año como movimiento Puntos Corazón, un almuerzo en la casa con los niños que cumplían años en marzo y también un retiro en Semana Santa. Desde el Jueves Santo compartimos con amigos del barrio, familias y jóvenes allegados al movimiento, el Triduo Pascual.
Aunque estaba lejos de mi familia, y la celebración de la Pascua fue distinta a la habitual, fue gratificante acompañar y dedicarle exclusivamente estos días al Señor, reflexionar sobre nuestras propias cruces y las cruces de nuestro barrio. Al llegar aquí uno enseguida percibe que la pobreza no es material. Hay algunas casitas más humildes, pero lo que realmente golpea al barrio es la soledad, el abandono, la droga y el alcohol, aquí hay botillerías (licorerías) con la frecuencia en que en una ciudad hay kioscos.

Pero Cristo no murió para que nos quedemos con la tristeza del Viernes Santo, sino para que compartamos la alegría de la Resurrección, y eso también lo encontramos en el barrio… Porque frente a cada cruz hay madres, abuelas, cónyuges, hijos que simplemente están… Y a la par un Punto Corazón, intentando acompañar no sólo al que sufre sino también a ellos. Porque entre tantas tinieblas, la luz ya está en el barrio, sólo hay que intentar que no se apague…

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