• 1ro de octubre de 2008
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Preguntas frecuentes

Las res­pues­tas del texto han sido adap­ta­das a la rea­li­dad de la for­ma­ción en Lati­noa­mé­rica y más par­ti­cu­lar­mente en Argen­tina.

FINANZAS Y SEGUROS

Pre­gun­tas Prác­ti­cas

Si un joven está inte­re­sado en Puntos Cora­zón, ¿qué debe hacer?

A través de nues­tras ofi­ci­nas en los diver­sos paises en donde esta­mos pre­sen­tes tra­ta­mos de hacer un primer tra­bajo de dis­cer­ni­miento con los jóve­nes inte­re­sa­dos en Puntos Cora­zón. A los que deci­den seguir, antes de partir en misión, les pro­po­ne­mos un ciclo de dos fines de semana de for­ma­ción, diez días inten­sos de for­ma­ción y una expe­rien­cia en una de nues­tras Casas. Este pro­ceso puede llevar hasta un año antes de la par­tida.

Lo que espe­ra­mos de los volun­ta­rios es ante todo que sean equi­li­bra­dos y que tengan cierta capa­ci­dad de adap­ta­ción. Nues­tras comu­ni­da­des son inter­na­cio­na­les por lo tanto los volun­ta­rios deben estar dis­pues­tos a vivir juntos, acep­tando tener un ritmo de ora­ción y una vida simple, con el deseo de darse a los demás.

¿Po­drían deta­llar en qué con­siste la pre­pa­ra­ción de los jóve­nes?

El primer fin de semana de for­ma­ción está abierto a todos y per­mite a cada uno, reci­bir un máximo de infor­ma­ción sobre la obra Puntos Cora­zón y su carisma, el com­pro­miso, el viaje, las vacu­nas, los padri­naz­gos, las visas, la vida coti­diana en un Punto Cora­zón, las reu­nio­nes de comu­ni­dad, etc. Se trata de una pre­sen­ta­ción bien con­creta de la vida en Puntos Cora­zón, hecha a través de dife­ren­tes tes­ti­mo­nios y ense­ñan­zas prác­ti­cas.
Algu­nos Amigos de los niños que han regre­sado de la misión acom­pa­ñan este tiempo de for­ma­ción y están dis­po­ni­bles para hablar de sus expe­rien­cias.

Al tér­mino del segundo fin de semana, pedi­mos a los jóve­nes que están inte­re­sa­dos -y a quie­nes hemos dado nues­tro acuerdo- tomar un tiempo para refle­xio­nar, y si se deci­den, escri­bir una Carta donde expre­san su deseo de com­pro­me­terse. Es a partir de esta carta que con­si­de­ra­mos el com­pro­miso de los jóve­nes, y que comen­za­mos a con­tem­plar un des­tino para ellos, así como tam­bién las nume­ro­sas ges­tio­nes admi­nis­tra­ti­vas nece­sa­rias.

La con­ti­nui­dad de la for­ma­ción per­mite, adap­tán­dose a cada uno, abor­dar tam­bién temas como la incul­tu­ra­ción, el apren­di­zaje de la lengua, aspec­tos de la vida espi­ri­tual, etc. y tam­bién el tema del regreso –porque para pre­pa­rar bien una salida, ¡no hay que olvi­dar que se vol­verá un día!-.

Fina­li­zada la misión, les pedi­mos tam­bién a los Amigos de niños de par­ti­ci­par de un fin de semana en el curso del cual, les ayu­da­mos a con­cre­tar la expe­rien­cia vivida y a sacar el máximo de pro­ve­cho para su vida per­so­nal. Con el trans­cu­rrir de los años, insis­ti­mos siem­pre más en la impor­tan­cia de este regreso. El hecho de vivir un año o dos en el extran­jero nece­sita una cierta adap­ta­ción al momento de volver al país, y más aún tra­tán­dose de una expe­rien­cia tan intensa como la de Puntos Cora­zón.

¿Cómo se elige el país donde son envia­dos los jóve­nes?

Los jóve­nes que quie­ren com­pro­me­terse con la misión saben que pedi­mos una cierta dis­po­ni­bi­li­dad con res­pecto al país de des­tino. La deci­sión del des­tino está a cargo del equipo de for­ma­ción que tiene en cuenta toda una serie de cri­te­rios. En primer lugar con­si­de­ra­mos la pre­fe­ren­cia de los volun­ta­rios pero tam­bién tene­mos en cuenta las con­tra­indi­ca­cio­nes médi­cas o psi­co­ló­gi­cas, las nece­si­da­des de las comu­ni­da­des en dis­tin­tas partes del mundo, el carác­ter mixto e inter­na­cio­nal de las comu­ni­da­des, el tiempo de misión, la capa­ci­dad para apren­der un idioma, etc.

¿Y el tema del idioma? ¿Los jóve­nes lo apren­den antes de partir?

El apren­di­zaje del idioma es un ele­mento impor­tante durante la pre­pa­ra­ción a partir. La exi­gen­cia de vivir total­mente inserto en un barrio implica como mínimo desen­vol­verse en el idioma local. Pedi­mos a cada volun­ta­rio res­pon­sa­bi­li­zarse en el estu­dio per­so­nal (con el mate­rial de auto­a­pren­di­zaje que pone­mos a su dis­po­si­ción y/o cursos y pro­fe­so­res, según dis­po­ni­bi­li­dad).
Además, pro­po­ne­mos a los misio­ne­ros inte­rio­ri­zarse con la his­to­ria del pueblo al cual son envia­dos, su cul­tura, sus tra­di­cio­nes y sus pro­ble­má­ti­cas actua­les. El inte­rés que mues­tran por cono­cer más sobre sus futu­ros amigos mani­fiesta la serie­dad con la que quie­ren vivir la misión.

¿Cómo es el segui­miento de los jóve­nes durante la misión en el Punto Cora­zón?

Cada comu­ni­dad de Puntos Cora­zón tiene un Visi­ta­dor/a, un con­sa­grado miem­bro de la Fra­ter­ni­dad Molo­kai o de la con­gre­ga­ción de las Ser­vi­do­ras de la Pre­sen­cia de Dios que acom­paña a los Amigos de los niños visi­tando cada tres o cuatro meses la casa. Los Amigos de los niños tienen la res­pon­sa­bi­li­dad de enviarle un resu­men de las acti­vi­da­des de la comu­ni­dad sema­nal­mente para que el Visi­ta­dor/a esté inte­rio­ri­zado de ellas y pueda ayu­dar­los en caso de difi­cul­ta­des y dudas. Aparte de ser un lazo con el con­junto del Movi­miento, el Visi­ta­dor/a se encarga de encon­trar un apoyo para los volun­ta­rios en el lugar de misión entre los sacer­do­tes y las comu­ni­da­des reli­gio­sas pre­sen­tes. Él se encarga tam­bién de la for­ma­ción per­ma­nente de los Amigos de los niños, e intenta asi­mismo de ayu­dar­les per­so­nal­mente a afron­tar las difi­cul­ta­des, tanto en la misión de com­pa­sión como en la vida comu­ni­ta­ria, de incul­tu­ra­ción, la vida de ora­ción, etc.

¿Qué ocurre al regreso de la misión?

El regreso es un momento deli­cado en la misión pero que da mucho fruto. Debe acla­rarse que muchos de los jóve­nes que se com­pro­me­ten con la Obra tienen a la hora de partir una for­ma­ción que les per­mite comen­zar a tra­ba­jar al regreso.
Gene­ral­mente, un can­di­dato que no tiene un pro­yecto serio para su futuro, corre el riesgo de tener un ate­rri­zaje difí­cil a su regreso. Claro que hay que dejar el tiempo de adap­ta­ción, pero com­pro­ba­mos que el resul­tado de un buen regreso, depende en gran medida de la serie­dad con la cual ha sido con­tem­plado antes de irse, por una parte, y por otra parte del buen desa­rro­llo de la misión. Nues­tro rol en ese momento es ayudar a los jóve­nes a com­pro­me­terse con rea­lismo en lo que viven y empren­den. Ésta es una de las fina­li­da­des del fin de semana de regreso.

¿Qué ries­gos implica la misión en Puntos Cora­zón?

A través de los medios de comu­ni­ca­ción de nues­tro país, la rea­li­dad inter­na­cio­nal se nos pre­senta como una suce­sión ili­mi­tada de hechos de vio­len­cia, gue­rri­llas y catás­tro­fes natu­ra­les. Los países donde esta­mos ins­ta­la­dos no son la excep­ción de la regla y muchas veces las fami­lias de los Amigos de los niños viven con cierta preo­cu­pa­ción a la espera de emails o infor­ma­cio­nes tran­qui­li­za­do­ras.
La rea­li­dad que vivi­mos en nues­tros barrios suele ser mucho menos dra­má­tica e incluso los suce­sos más impre­sio­nan­tes no siem­pre tienen en el mismo impacto en el lugar de los hechos que lo que se pre­senta en la tele­vi­sión o en los dia­rios. Una de las razo­nes prin­ci­pa­les es porque son vivi­dos a escala humana.Ha pasado que son los mismos padres quie­nes infor­man a los volun­ta­rios lo que ocurre en su país de misión.
_Debe­mos decir tam­bién que las comu­ni­da­des cuen­tan casi siem­pre con con­tac­tos en emba­ja­das o con­su­la­dos. El seguro per­mite -en caso de ser nece­sa­ria - la repa­tria­ción de los jóve­nes, aunque los pri­me­ros en preo­cu­parse y cuidar de ellos en una situa­ción de peli­gro son sus mismos amigos y veci­nos del barrio que son muchas veces la mejor pro­tec­ción que tene­mos.

¿Son posi­bles las visi­tas durante el tiempo de misión por parte de la fami­lia y amigos?

De manera gene­ral, pre­fe­ri­mos que las visi­tas no se mul­ti­pli­quen dema­siado, pero nos dimos cuenta que la visita de padres, un her­mano o her­mana de los volun­ta­rios son siem­pre momen­tos gratos en la vida de las comu­ni­da­des. Nues­tros amigos del barrio siem­pre espe­ran cono­cer nues­tras fami­lias y reci­bir­las en su mesa, hacer­les cono­cer el barrio, etc. Además, una visita así es un ver­da­dero apoyo para los Amigos de los niños. A la hora de regre­sar a sus países encon­tra­rán en sus fami­lias una escu­cha aún más atenta. Noso­tros reco­men­da­mos de que la visita de algún fami­liar se haga a los dos ter­cios del tiempo de la misión del Amigo de los niños: Así tendrá el tiempo de inte­grarse bien al país y tam­bién así la visita no inter­fe­rirá con su propia des­pe­dida. Sin embargo para pre­ser­var el equi­li­brio de la comu­ni­dad y la cohe­ren­cia de la misión, noso­tros pedi­mos a los padres que pre­vean su viaje en acuerdo con el Visi­ta­dor del Punto Cora­zón.
Por lo que con­cierne lo(a)s novio(a)s , pedi­mos muy sim­ple­mente que no haya visita. La expe­rien­cia nos mostró que no es cosa fácil para vivir. Una visita de esta índole tiende a aca­pa­rarse (antes y des­pués) del Amigo de los niños y le impide vivir ple­na­mente la rea­li­dad de su misión.

Una amis­tad es siem­pre per­so­nal y nos com­pro­mete pro­fun­da­mente, ¿cómo es com­pa­ti­ble con la reno­va­ción cons­tante de los miem­bros del Punto Cora­zón?

Este ha sido un tema impor­tante desde los ini­cios de la Obra. Siem­pre tra­ta­mos de que la reno­va­ción de los equi­pos en los Puntos Cora­zón –que noso­tros lla­ma­mos “em­palme”- sea en lo posi­ble pro­gre­siva. Algu­nos se com­pro­me­ten por catorce meses, otros por dos años… Así, cuando un nuevo volun­ta­rio llega encuen­tra a los “an­ti­guos” que lo reci­ben y le ayudan a cono­cer la lengua, la cul­tura, usos y cos­tum­bres del Punto Cora­zón, y que lo harán entrar pro­gre­si­va­mente en las amis­ta­des.
Esta trans­mi­sión se ha hecho bien hasta ahora. La expe­rien­cia nos ha demos­trado que nues­tros amigos reci­ben esta rea­li­dad de manera simple. Sin embargo el paso de un rostro a otro se hace toda­vía mejor cuando la amis­tad per­so­nal con un Amigo de los Niños los abre a la comu­ni­dad: los amigos de mis amigos son mis amigos. Esto per­mite que la amis­tad sea siem­pre comu­ni­ta­ria, no exclu­siva sino inclu­siva. Esta es una de las razo­nes por las que visi­ta­mos las fami­lias de dos en dos durante los apos­to­la­dos.

¿Por­qué partir a un país extran­jero? ¿Acaso el nues­tro no nece­sita ayuda?

Las fun­da­cio­nes Puntos Cora­zón casi siem­pre son res­pues­tas a lla­ma­dos. Hay que agre­gar que una misión en el extran­jero puede cons­ti­tuir un espe­cie de curso inten­sivo para la com­pa­sión. Nues­tros amigos de los barrios son ver­da­de­ra­mente los mejo­res maes­tros que pudi­mos encon­trar y sin duda los más capa­ces de abrir­nos a una cierta pro­fun­di­dad de mirada casi inac­ce­si­ble de otra manera. ¿Re­ci­bi­rían los Amigos de los niños más de lo que dan? Es difí­cil decirlo pero es cierto que la exi­gen­cia de amis­tad ligada a la misión Puntos Cora­zón pone a los volun­ta­rios y aque­llos de los cuales tienen la res­pon­sa­bi­li­dad una rela­ción de depen­den­cia mutua de la cual cada uno sale bene­fi­ciado.

FINANZAS Y SEGUROS


Del punto de vista finan­ciero ¿Cómo fun­cio­nan los Puntos Cora­zón?

Puntos Cora­zón fun­ciona exclu­si­va­mente de dona­cio­nes pri­va­dos. La mayor parte de los recur­sos de la Aso­cia­ción Puntos Cora­zón pro­viene del aporte regu­lar de los padri­nos eco­nó­mi­cos que los volun­ta­rios con­si­guen para su misión. No reci­bi­mos ningún don de ningún gobierno ni de nin­guna gran ins­ti­tu­ción. La Pro­vi­den­cia hizo que nues­tro pre­su­puesto global siem­pre quede justo y equi­li­brado.

_Los padri­naz­gos son reci­bi­dos de manera cen­tra­li­zada y luego redis­tri­bui­dos según las nece­si­da­des de los dife­ren­tes Puntos Cora­zón -que varían según el costo de la vida en el lugar, la can­ti­dad de Amigos de los niños pre­sen­tes, etc.- Son los mismos Amigos de los niños que esta­ble­cen y admi­nis­tran su pre­su­puesto junto con su Visi­ta­dor. Cada vez más Amigos de los niños son oriun­dos de los países donde Puntos Cora­zón está pre­sente; los padri­naz­gos que ellos pueden encon­trar no siem­pre cubren las nece­si­da­des de su misión: Aque­llos que pueden juntar más padri­nos per­mi­ten así a otros volun­ta­rios de poder partir.
_La Aso­cia­ción Puntos Cora­zón se encarga de hacer todos los trá­mi­tes para los bole­tos de avión y de visas, etc. Pedi­mos sin embargo a cada volun­ta­rio par­ti­ci­par eco­nó­mi­ca­mente con la compra del boleto de avión. El precio del viaje es obvia­mente muy dife­rente según el des­tino, si es tem­po­rada alta o baja, etc. Por eso pedi­mos a los volun­ta­rios una con­tri­bu­ción per­so­nal y alen­ta­mos lo más posi­ble que sea el fruto de un tra­bajo per­so­nal.
_Es inte­re­sante des­ta­car que ayudar a Puntos Cora­zón per­mite que todos los padri­nos finan­cie­ros sean bene­fi­cia­rios de una deduc­ción de los impues­tos, para lo cual deben con­sul­tar­nos direc­ta­mente por reci­bos ofi­cia­les. Grupos como parro­quias, escue­las, encuen­tran a menudo en el padri­nazgo de un Amigo de los niños la acción con­creta que muchas veces buscan para que sea el hilo con­duc­tor del año o de algún tiempo fuerte en par­ti­cu­lar. Para las empre­sas o colec­ti­vi­da­des que desea­rían apa­dri­nar, pode­mos ela­bo­rar una pro­puesta de padri­nazgo adap­tada.

¿De qué seguro médico dis­po­nen los Amigos de los niños?

Puntos Cora­zón sus­cri­bió con una com­pa­ñía fran­cesa con­tra­tos de segu­ros agru­pa­dos brin­dando la mejor cober­tura posi­ble a los Amigos de los niños. Estos con­tra­tos que repre­sen­tan una parte muy impor­tante en el pre­su­puesto de la Obra, les per­mite ser aten­di­dos en los mejo­res cen­tros de salud don­de­quiera sea el lugar de su esta­día. En caso de difi­cul­tad más grave los afi­lia­dos están dota­dos de un pro­to­colo que da los pasos que seguir. El Amigo de los niños enfermo es puesto en rela­ción con los equi­pos de exper­tos de la socie­dad de seguro que desig­na­rán sus cola­bo­ra­do­res reco­no­ci­dos en el país de misión y pueden deci­dir repa­triarlo si fuese nece­sa­rio. En quince años de ser­vi­cios pudi­mos ver el pro­fe­sio­na­lismo de la empresa y de sus médi­cos, como su rapi­dez de reac­ción. Nues­tros con­tra­tos de seguro cubren tam­bién los daños que los Amigos de los niños podrían causar a ter­ce­ros, y cubren a los Amigos de los niños hasta un mes des­pués de su regreso. Siem­pre que­da­mos dis­po­ni­bles para res­pon­der a todas estas pre­gun­tas de orden admi­nis­tra­ti­vos.

¿De qué medios de pre­ven­ción dis­po­nen en el tema del higiene y la salud?

Somos muy vigi­lan­tes res­pecto a la salud. Pero con­si­de­ra­mos que los volun­ta­rios que salen con la Obra son per­so­nas res­pon­sa­bles; más allá de la trans­pa­ren­cia pedida sobre estas cues­tio­nes durante el dis­cer­ni­miento. El primer paso de la pre­ven­ción es poner la aten­ción en que a partir del momento que alguien viaja a un país extran­jero es obvio que se expone a cier­tos ries­gos. En medi­cina como en cual­quier otro ámbito, el riesgo cero no existe. Partir a vivir en los barrios humil­des donde el clima, el ritmo de la vida, la comida, las con­di­cio­nes de higiene son dife­ren­tes nos impone exi­gen­cias suple­men­ta­rias. Los tes­ti­mo­nios de ex Amigos de los niños y de res­pon­sa­bles con­tri­bu­yen a esta toma de cons­cien­cia. Pedi­mos como mínimo estar al día con las vacu­nas obli­ga­to­rias ya que lo exige el seguro y para la obten­ción de cier­tas visas. Por otra parte alen­ta­mos a com­ple­tar esa lista con las vacu­nas reco­men­da­dos por el Ins­ti­tuto Pas­teur en fun­ción del país de des­tino. Pudi­mos veri­fi­car que las vacu­nas limi­ta­ban los ries­gos y hace­mos un balance con cada uno de los volun­ta­rios antes de la par­tida sobre está cues­tión. Final­mente insis­ti­mos mucho antes y durante la misión sobre el res­peto de las reglas más bási­cas de higiene que los Amigos de los niños tienen en la vida coti­diana de su Punto Cora­zón: uso de ali­men­tos y agua, la cali­dad de la comida, el des­canso…
Aun si no garan­ti­zan una expe­rien­cia sin pro­ble­mas estas reglas de higiene con­tri­bu­yen segu­ra­mente a mini­mi­zar los ries­gos. En algu­nos países más expues­tos pedi­mos que los Amigos de los niños hagan che­queos médi­cos perió­di­ca­mente. Uno de los roles de los Visi­ta­do­res es jus­ta­mente ver que los Amigos de los niños res­pe­ten estas cues­tio­nes y que se tome el tema del cui­dado y de la salud seria­mente.


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