• 23 de mayo de 2013
es

Polonia: «Un punto de alegría»

Joanna y Pani Jadwiga

de Angie B.,

La vida en nues­tra que­rida Var­so­via flo­rece como la pri­ma­vera. Des­pués de un largo invierno blanco sin sol, en un par de días, la ciudad com­pleta se llenó de colo­res, las per­so­nas son­ríen, cami­nan, dis­fru­tan del momento que están viviendo.

He pre­gun­tado a una amiga cómo defi­ni­ría, des­pués de estos 8 meses, a Puntos Cora­zón. Su res­puesta me sor­pren­dió, dijo: «Es un punto de ale­gría, no entiendo cómo pueden tener tanta ale­gría cuando tienen que ser y estar com­ple­ta­mente junto al sufri­miento de las per­so­nas que encuen­tran».
Y enton­ces me pre­guntó: «¿De dónde sacan tanta ale­gría?». Le conté la visita del día: Pani Jad­wiga, vive en un pequeño depar­ta­mento de un ambiente, no puede casi cami­nar, una vecina le hace las com­pras, pero el resto del día se la pasa leyendo el diario, mirando la tele­vi­sión y con­ver­sando con su gato.
Cuando lle­ga­mos a su casa, sus ojos se ilu­mi­nan, nos sen­ta­mos y ella comienza a hablar de las difi­cul­ta­des de su juven­tud con el comu­nismo; sin embargo, ante cada difi­cul­tad res­cata el momento feliz, los amigos, y comienza a reír. Así pasa­mos dos horas, escu­chando, apren­diendo a mirar el mila­gro de la vida.

Aquí a los pies de nues­tra que­rida abuela Pani Jad­wiga, he com­pren­dido que bajo la espe­sura fría de la nieve, hay una vida llena de colo­res, detrás del ruido de los buses, hay una suave brisa, que en el ano­ni­mato de las esta­cio­nes de trenes, hay cora­zo­nes deseo­sos de encon­trar un signo de ale­gría, como una mujer musul­mana que encon­tré y que al verme me dijo: «gra­cias por tu son­risa» y se fue.


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