• 6 de diciembre de 2014
es

Perú: Alfredo «Dios sabe mejor»

Dolores

Extracto de la carta de Dolo­res:

Alfredo es un amigo del Punto desde hace dos años. Vive a unas cua­dras de casa en un cuar­tito pres­tado. El está en una silla de ruedas, pro­ducto de un ACV. Alfredo sufre de depre­sión. No tiene fami­lia, nunca se casó, no tiene casa propia… Todo lo que tiene es una señora que lo adoptó como su “her­mano” y que le da de comer todos los días. Nues­tra amis­tad con el empezó con una anti­gua volun­ta­ria que se lo cruzó en la calle. El quería hablar con alguien y sabía que noso­tros éramos misio­ne­ros. La amiga de los niños pro­puso acom­pa­ñarlo a con­fe­sarse. A partir de ese momento, Alfredo comenzó un camino de con­ver­sión increí­ble. Dejando atrás su anti­gua vida, se aferró a la fe y a nues­tra amis­tad como su más pre­ciado tesoro. Noso­tros inten­ta­mos visi­tarlo todas las sema­nas. A veces lo encon­tra­mos muy triste. No poder cami­nar es muy dolo­roso para él. Pero auto­má­ti­ca­mente al hablar y bro­mear un poco con noso­tros parece dejar a un lado sus pen­sa­mien­tos pesi­mis­tas. Recuerdo oírlo decir: “Cuando uste­des me visi­tan, es como si me visi­tara Cristo.” Al des­pe­dir­nos, nos pide de rezar. A menudo se emo­ciona. Y cuando nos des­pe­di­mos, somos feli­ces de dejarlo siem­pre con una son­risa.

Hace poco fui, lo encon­tra­mos con su pelo corto, rasu­rado (insis­ti­mos en que no se deje estar con esas cosas), su rostro estaba lleno de paz. En un momento de la con­ver­sa­ción nos dice: “Hoy agra­dezco lo que me pasó, Dios sabe mejor. Si no, yo esta­ría per­dido como antes… Dios sabe mejor.”


Volver