• 17 de diciembre de 2010
es

ADVIENTO Y NAVIDAD

El domingo 12, tuvi­mos nues­tra cele­bra­ción de fin de año, en el San­tua­rio de La Loma, Paraná. El calor del encuen­tro superó el frío del día, un poco desu­bi­cado en este inicio de verano. Lo que sí, fue muy ubi­cado, fue la pre­sen­cia entre noso­tros de nuevos ros­tros: el de Lucia, hija de Judith y Tito, con sus dos meses, y el de Maite, hija de Ara­celi y Sergio, nacida el 29 de noviem­bre.

Estas nuevas vidas que apenas ini­cian su pere­gri­na­ción, sacu­den nues­tro letargo pro­vo­cando en noso­tros un asom­bro salu­da­ble, el deseo apre­miante de una vida que sea más vida. En este tiempo de Adviento, ¿qué mejor pre­pa­ra­ción pudié­ra­mos tener a la Navi­dad? Si Dios viene a noso­tros con este rostro de un recién nacido, ¿no sería para indi­car­nos que su Reino es el de los peque­ños como Él, con Él y en Él? ¡Que esta Navi­dad sea para cada uno el tiempo del asom­bro espe­ran­za­dor, y que el año nuevo que ya llega firme en noso­tros la reso­lu­ción de tra­ba­jar en nues­tra peque­ñez, de acep­tar todo lo que la Pro­vi­den­cia nos pro­por­cio­nará para eso!


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