• 16 de diciembre de 2013
es

María en el corazón de la Trinidad

Detalle de Navidad en Belén © Arcabas

Desde la anunciación, María vive en intimidad con su
Hijo, en una profunda unidad de Ser. Ella está como
dentro de la vida trinitaria.

María está enteramente identificada a su misión, y su
vida a la vida de Jesús. El acontecimiento de la
encarnación se ha vuelto su identidad, su plenitud, su
única certeza. Ella tiene conciencia de estar volviéndose
participante de la misión de su Hijo, la encarnación a
llegado a ser su propio misterio. La ternura de Navidad es
la consecuencia de esta interiorización del acontecimiento
al punto de llegar a ser para María la “consistencia del yo”,
según las palabras de Mons. Giussani. Desde entonces,
toda la vida de María consiste en hacer presente a Aquél
que se hace Presencia para nosotros. María nos introduce
a una vida plenamente Eucarística: ella misma se deja
transformar en Cuerpo de Cristo, y revela así, por donde
va y por todo lo que hace, la Presencia; ella se vuelve don,
ella ofrece el Hijo al mundo, a los pecadores, al Padre.

La compasión es la prolongación de la maternidad de Belén, hace nacer el amor de
Cristo en las tinieblas del corazón humano. Y en la Iglesia, que prolonga su fecundidad
maternal, María une todo hombre a su Hijo para que en Él, todo hombre sea ofrecido al
Padre: ella nos invita a salir afuera, en las tinieblas del mundo, para llevar la luz y la
ternura de Navidad.

P. Jacques Bagnoud

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