• 6 de septiembre de 2016
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Mamá Antula, fiel hija de San Ignacio de Loyola

Extracto de la Homi­lía del Card. Amato para la bea­ti­fi­ca­ción de Mamá Antula, San­tiago del Estero el 27 de agosto de 2016.

«En ella parece reno­varse el mila­gro de la voca­ción del pro­feta Jere­mías, al que el Señor dijo: «Hoy te cons­ti­tuyo sobre los pue­blos y sobre los reinos para arran­car y demo­ler, para des­truir y abatir, para edi­fi­car y plan­tar» (Jer 1,10). El carisma de nues­tra Beata fue el de arran­car el mal del cora­zón del hombre y de plan­tar la semi­lla del bien. Ella podía repe­tir con el após­tol Pablo: «Hemos tenido la valen­tía de nues­tro Dios de anun­cia­ros el evan­ge­lio de Dios en medio de muchas luchas» (1 Tes 2,2). (…) Pare­cía que en ella revi­viese el espí­ritu de San Igna­cio de Loyola. Nues­tra Beata apa­rece como la mujer fuerte que bajo el estan­darte de San Igna­cio, ha ase­gu­rado para Cristo gran parte de Amé­rica del Sur: «Hay aún muje­res en este mundo que, para con­fu­sión de los hom­bres des­truc­to­res, pro­te­gen y con­ser­van el espí­ritu de San Igna­cio y de su Com­pa­ñía». Su misión refle­jaba su cari­dad para la san­ti­fi­ca­ción del pró­jimo y para la sal­va­ción de las almas. Deseaba llenar de amor de Dios los cora­zo­nes, para trans­for­mar el mundo según el Evan­ge­lio.»


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