• 18 de julio de 2013
es

Lumen Fidei
o la urgencia de un regreso a la encarnación

Es urgente poner en el centro «ese carác­ter lumi­noso propio de la fe», es decir, esa dimen­sión teo­lo­gal, rela­cio­nal y comu­ni­ta­ria del cris­tia­nismo, gra­cias a la cual Jesu­cristo llega hasta noso­tros, y pene­tra en el mundo, como un acon­te­ci­miento pre­sente, creí­ble y eficaz.
Hay urgen­cia, porque los que «están en las tinie­blas de la muerte» son una mul­ti­tud, y sola­mente la encar­na­ción puede tras­pa­sar las tinie­blas como tras­pasó en otro tiempo las de los pas­to­res de los valles de Belén.
«Al hombre que sufre, Dios no le da un razo­na­miento que expli­que todo, sino que le res­ponde con una pre­sen­cia que le acom­paña, con una his­to­ria de bien que se une a toda his­to­ria de sufri­miento para abrir en ella un res­qui­cio de luz.» (Lumen Fidei, 57).

P. Paul A.,
Extracto de un artículo publicado en Terre de compassion

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