• 17 de febrero de 2017
es

Lucia de Gálvez a la Fazenda do Natal (Brasil)

Soy Lucia Qui­roga, de Gálvez – Santa Fe. Tengo 23 años y soy pro­fe­sora de edu­ca­ción física.
En mi parro­quia per­te­nezco a un grupo de jóve­nes lla­mado “GALI­LEA” y en Santa Fe a otra comu­ni­dad de ser­vi­cio lla­mada “Mo­chi­le­ros de Cristo”. Para mí, dos gran­des rega­los de Dios.
Conocí Puntos Cora­zón en el primer retiro espi­ri­tual que hice en mi ciudad, por medio de un chico que estaba pronto a salir de misión. Su tes­ti­mo­nio me impactó, pero en verdad ¡era una locura! Eso no podía ser para mí.
Mi rela­ción con el Señor se iba afian­zando a medida que pasaba el tiempo. De una forma u otra me man­te­nía cerca de Él y gra­cias a mis amadas comu­ni­da­des crecía en Fe y en Verdad.
Ya ter­mi­nando el pro­fe­so­rado, Jesús me decía una y otra vez que el amor muchas veces venia de la mano de la entrega y el dolor (como repe­tía la Madre Teresa: “Amar hasta que duela”). Al prin­ci­pio no enten­día bien esto del amor y el dolor, pero al ver un día a María al pie de la Cruz con sus ojos cla­va­dos en los ojos sufrien­tes de su hijo, pude enten­der que amar es estar pre­sente; justo ahí donde no qui­sié­ra­mos estar: donde hay ten­sión, donde hay desá­nimo, en fin...donde hay muerte.
Querer cono­cer más a Dios me lleva a empe­zar la for­ma­ción con Puntos Cora­zón. Y luego de algu­nos meses de dis­cer­ni­miento, ora­ción y for­ma­ción, María me dicta una res­puesta: Sí.

En Mayo parto a Brasil por 14 meses bus­cando encon­trar los ojos de Cristo en los ros­tros de los más peque­ños y des­fa­vo­re­ci­dos de la Fazenda do Natal.


Volver