• 3 de julio de 2015
es

Laudato Si, nueva encíclica del Papa Francisco

Virginia y Fernanda, Brasil junio 2015

Las Per­so­nas divi­nas son rela­cio­nes sub­sis­ten­tes, y el mundo, creado según el modelo divino, es una trama de rela­cio­nes. Las cria­tu­ras tien­den hacia Dios, y a su vez es propio de todo ser viviente tender hacia otra cosa, de tal modo que en el seno del uni­verso pode­mos encon­trar un sin­nú­mero de cons­tan­tes rela­cio­nes que se entre­la­zan secre­ta­mente. Esto no sólo nos invita a admi­rar las múl­ti­ples cone­xio­nes que exis­ten entre las cria­tu­ras, sino que nos lleva a des­cu­brir una clave de nues­tra propia rea­li­za­ción. Porque la per­sona humana más crece, más madura y más se san­ti­fica a medida que entra en rela­ción, cuando sale de sí misma para vivir en comu­nión con Dios, con los demás y con todas las cria­tu­ras. Así asume en su propia exis­ten­cia ese dina­mismo tri­ni­ta­rio que Dios ha impreso en ella desde su crea­ción. Todo está conec­tado, y eso nos invita a madu­rar una espi­ri­tua­li­dad de la soli­da­ri­dad global que brota del mis­te­rio de la Tri­ni­dad.

Papa Fran­cisco, Enci­clica Lau­dato Si, nº240


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