• 3 de mayo de 2017
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Lo más sorprendente... ¡el amor que transmiten con sus vidas!

Andrés, misionero cordobés nos escribe desde el Punto Corazón de Valparaíso - Chile:

Hoy les quiero presentar a una Familia que desde la primera vez que entré a su humilde casa me conmovió enormemente. Ellos son Don Sergio (88 años) y Señora Olga (91 años) Ellos se casaron hace 50 años y desde hace varios años Don Sergio con un amor increíble cuida de su mujer que está postrada en la cama, con una realidad más que precaria vive junto a su mujer, cuidándola y atendiéndola todo el día.

Hace algún tiempo internaron a Señora Olga para operar su cadera, pero al ver la dificultad recomendaron que por su salud era mejor no hacerlo, y le sugirieron a Don Sergio que -como se hace habitualmente – dejara a su esposa en un hogar de ancianos donde cuiden de ella y a donde pueda irla a visitar. “El problema-como cuenta siempre Don Sergio- es que en esos lugares a las personas las tratan como si fueran cosas, no podría abandonar a mi esposa en un lugar así.”

Hoy los días de Don Sergio consisten únicamente en atender a Señora Olga que se altera muchísimo cuando Don Sergio no está sentado a su lado. Su vida es muy simple y una vida que cualquiera calificaría como aburrida, monótona y de atadura, pero que para mí es uno de los testimonios de amor más grandes que he presenciado en mi vida.
Lo más sorprendente que uno experimenta al entrar a esa casa no es la pobreza en la que viven, no es la enfermedad de Señora Olga, sino el amor que transmiten con sus vidas. Siempre nos reciben ofreciéndonos todo lo que tienen -aun en su pobreza- ¡Estamos invitados al espectáculo del amor que nos presentan en el momento que compartimos con ellos! Al presenciar esto me pregunto: ¿Existe amor más grande, más verdadero que el amor en cada cosa, el amor en cada momento, el amor a quien no puede darme nada, ni siquiera una charla, el amor a quien parece nunca demostrar su amor?
Inevitablemente en este tiempo de Pascua su vida me hace recordar a Jesús, quien amó donando su vida por los demás. Que en la cruz entregó un amor que no analizó según cuánto recibiría, un amor que no mide cuánto ama, sino que simplemente se entrega, simplemente ama.


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