• 10 de marzo de 2016
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Procesiones y Via Crucis en Nápoles

Extracto de la carta de Mauricio en misión en el Punto Corazón de Nápoles:

Ahora que se acerca la Semana Santa, las Iglesias y las calles se llenan por el Vía Crucis, al inicio me impresionaba porque personalmente no es una cosa que me marcó tanto antes, pero ahora es diferente.

Entre estación y estación se canta una antigua letanía que dice: “Santa Madre, deh! Voi fate che le piaghe del Signore siano impresse nel mio cuore”…que para nosotros sería: “¡Oh Santa Madre! Haz que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón”…

Cuando uno ve a todas las personas cantar esta letanía, cuando veo llegar a los padres con los hijos de todas las edades, a las abuelas que a pesar del frio y la novela de la cual no pierden capitulo, o a los hombres que salen antes del trabajo o cierran el negocio antes para participar del Vía Crucis, uno entiende que aprendieron de la “Madonna” ese estar de pie.

Y no solo en el Viernes Santo se ven las procesiones que llevan a Cristo depuesto de la cruz y a la “Madonna Addolorata”, la Virgen de los Dolores que sigue a su hijo con la espada en el corazón, las lágrimas en el rostro pero de pie, sin escapar… Stabat.

La más emocionante de todas estas procesiones es la de Prócida, donde está un Puntos Corazón. El Cristo yacente pasa cubierto por un velo para significar el respeto por su sacrificio, y detrás vienen todos los padres de familia con sus hijas en brazo. Cada una de estas niñas está vestida de negro y lleva un sombrero con una pluma, para mostrar que son “los ángeles de la Madonna Addolorata…” nada de mostrarse, nada de lamentarse o de pensar en negativo, solamente acompañar como lo saben hacer tan bien nuestros amigos napolitanos, el dolor de la “Madonna”, el dolor de aquel que está cerca y sufre. Pero en medio del negro del vestido de las niñas, las mamás colocan cadenas o anillos de oro. Porque el dorado de estas joyas en la tradición de Prócida son un reflejo, un llamado de esperanza en medio del dolor y al final nos hacen pensar en la resurrección.

Mauricio

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