• 3 de enero de 2015
es

La fiesta de San Nicolás en Rumania

Fiesta de San Nicolás en Rumania, diciembre 2014

De Martha, con­sa­grada argen­tina en misión en el Punto Cora­zón de Deva en Ruma­nia:

Había deseado com­par­tir con uste­des todos los encuen­tros que hici­mos en com­pa­ñía de San Nico­lás, porque para esta fiesta, no son los niños que vienen a casa, somos noso­tros que vamos a visi­tar­los. Las visi­tas se hacen durante dos días, para poder visi­tar los 6 barrios donde habi­tual­mente vamos. La pre­pa­ra­ción es ardua, tene­mos que pre­pa­rar más o menos 400 rega­li­tos. No es evi­dente con­se­guir todo lo nece­sa­rio: los bom­bo­nes, los jugue­tes peque­ños que sean simi­la­res para que no nadie se ponga celoso. Con lo que tenía­mos en casa, colo­res, lápi­ces, auto­adh­e­si­vos de invier­nos, jugue­tes etc, más la ayuda reci­bida de dife­ren­tes amigos de Deva, pudi­mos llenar el saco de San Nico­lás.

Junto a San Nico­lás (Emmy) Her­mana Alix y yo vamos al barrio más pobre y a la vez el más vio­lento de Deva, detrás de la esta­ción de tren, es el anti­guo cria­dero de cerdos, donde hoy son fami­lias que viven allí aden­tro. A la lle­gada de San Nico­lás los niños corren a su encuen­tro y los padres tam­bién, no sabe­mos quié­nes están más con­ten­tos si los niños o los padres. Ellos con mucha hos­pi­ta­li­dad nos invi­tan a entrar a sus casas, una pieza de 3 x4. Estos niños son tan feli­ces por la pre­sen­cia de San Nico­lás en sus casas, la mayo­ría de ellos ha pre­pa­rado una can­ción o una poesía para reci­tár­sela. Son casi 100 niños que visi­ta­mos en este barrio, y una abue­lita.
Des­pués de salir de una de las casas, los niños nos con­du­cen hacia la casa de una abue­lita que vive sola, entra­mos en la casa y los niños le dicen quien vino a visi­tarla y que tiene que cantar una can­ción, la abue­lita res­ponde al pedido de los niños que ella no sabe cantar, enton­ces una decena de niños se pone a cantar en su lugar, para que puede reci­bir su rega­lito. Así todos a una sola voz cantan una can­ción de navi­dad y la abue­lita bal­bu­cea con ellos. La abue­lita se ve tan con­tenta y noso­tros tam­bién.

La tra­di­ción dice que San Nico­lás lleva rega­los solo a los niños buenos. Para nues­tros niños por las con­di­cio­nes de vida que llevan, ser bueno es una lucha con­ti­nua, pues nacen en este lugar donde fue un cria­dero de cerdos, donde la regla es la ley del más fuerte, donde para comer algu­nos días tienen que ir a buscar de la basura. Por haber nacido allí tienen una eti­queta en la frente, de ladro­nes, de buenos para nada. ¿Cómo Ser buenos?
Es por esto que la pre­sen­cia de San Nico­lás, como la nues­tra durante el año, es impor­tante en este lugar para mos­trar­les que ellos son buenos, son pre­cio­sos, son amados. Le confío a cada uno de estos niños que encon­tra­mos a sus ora­cio­nes.


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