• 10 de abril de 2014
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¡La aventura continúa! Testimonio de Joanna: 4 años después

Joanna y Bartolomé, El Salvador febrero 2014

Joanna, de Polonia, estuvo en el punto Corazón de El
Salvador en el año 2010. Al regresar a su país, después
de una bella misión, es la primera Polaca en
comprometerse en la Fraternidad San Maximiliano Kolbe
de su país; luego con algunas otras chicas funda un
Punto Corazón en Varsovia. Su
entusiasmo y su pasión por transmitir
la experiencia vivida en Puntos
Corazón, ayuda a que muchos jóvenes
polacos se animen a decir sí a esta
propuesta misionera. Después de
cuatro años de haber partido de El
Salvador, y recién casada con
Bartolomé, regresó a visitarnos junto a
su esposo en el mes de febrero. Ella
misma nos da su testimonio:

“Yo quería realmente volver. Estuve en el Punto Corazón
Faustino Pérez durante 10 meses en año 2010. En ese
tiempo El Salvador quedó grabado permanentemente en
mi corazón. Durante la misión Dios abrió mis horizontes,
y pude mirar y entender, conocer más a Dios, a la gente
y a mí misma. Este es el país de mi segundo
nacimiento. Pero esta vez, no estaba sola, vine con mi
esposo Bartolomé, porque deseaba que él pueda
conocer esta parte de mi vida, mis amigos, el pulgarcito
de América Central.
Al igual que hace 4 años, ahora también era muy difícil
caminar 100 metros en la colonia sin parar, viendo alguien
conocido... ¡Cómo extrañaba esta simplicidad en el darse,
el sol que brilla desde el cielo y a la gente! Esta visita
me hizo consciente que la familia Puntos Corazón y las
amistades que nacieron durante mi
misión están por encima de los miles de
kilómetros de distancia y del tiempo que
nos separan. Realmente los días que
estuvimos en América Central fueron un
retiro para nosotros. Bartolomé, me dijo
que para él haber conocido familias tan
bellas, ha sido como una formación
matrimonial, un regalo de Dios para
nuestro nuevo camino juntos.
Durante este tiempo en mi corazón se confirmaba el
deseo de seguir profundizando el carisma de compasión
y consolación en la Fraternidad San Maximiliano Kolbe,
aquí en Polonia. Tengo una bella familia, en la cual quiero
vivir con mayor coherencia mi fe en Dios. ¡La gran
aventura que comenzó durante mi misión, continúa!
Gracias a todos por estos hermosos días.”


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