• 1ro de diciembre de 2011
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“La Esperanza vinculada a una presencia” - Encuentro en Córdoba

Encuentro sobre «la esperanza»- Cba., Nov. 2011

Con motivo de la visita de Padre Felipe al grupo de escuela de comunidad de Córdoba, el pasado 4, 5 y 6 de noviembre, se han encontrado todos en un hermoso lugar de las sierras cordobesas, respondiendo al deseo de tener un espacio de comunión, primero entre amigos que comparten juntos un camino y que al mismo tiempo busca encontrarse en oración. Dos de ellos nos comparten su experiencia:

"El encuentro, en esta oportunidad giró en torno a la “Esperanza”, tema que surgió como necesidad, como un grito para confrontar todo aquello que cargamos en este año y que por el cansancio provocado por el peso de lo cotidiano, nos hace experimentar esa sensación de insatisfacción, de frustración y que nos dificulta muchas veces poder ver, el porqué de los pasos dados.

“Esperanza es algo por venir”, nos recordaba P. Felipe en la charla,“es algo por venir, pero que nunca se separa de algo que está presente. Que tiene que ver con mi realidad”. Quizás fue por eso, que vivimos con una gran alegría cada momento, circunstancia, que se iba gestando en esos tres días. Como ver a Pía y Juan preparar su casamiento, o las charlas de Viviana y Gabriela sobre su realidad en el trabajo con sus chicos de jardín, o simplemente la presencia de Helen, Gonzalo y la pequeña Paz. Pero que sin lugar a duda, el momento de mayor comunión entre todos ha sido el tiempo de adoración en comunidad, luego de la misa.

“En mi vida cotidiana, cuando hago esta experiencia de insatisfacción, es porque olvido mirar esto que es signo de esperanza” nos decía Felipe. Nos damos cuenta que cada paso dado juntos en escuela -con alegrías, certezas, dificultades y muchas veces de incertidumbres pero descubriendo en la experiencia de cada encuentro-, que el confrontar nuestras realidades particulares y comunitarias cada viernes o en las visitas a nuestros amigos que no pueden llegar cada semana, nos permite ubicarnos nuevamente. Nos permiten, como dijo Felipe, vivir los “pequeños gestos que nos hacen volver a poner la mirada en aquello que me impulsa a la Esperanza, y de esta manera limpiar la memoria”.

Sin duda, este encuentro ha sido un gesto de inmensa esperanza que nos impulsa nuevamente al camino, nos anima a seguir, porque nos recuerda que no estamos solos, que es bueno detenernos en la sed que nos impulsa a más, a renovar el deseo de seguir, teniendo la certeza de que pertenecemos a una familia, donde encontramos rostros amigos con quienes confrontar nuestra vida. Y por sobre todo porque nos damos cuenta, al finalizar cada visita renovados, ¡que hemos recibido tanto a lo largo del año, que hemos encontrado un lugar donde poder retomar la vida con todo lo que somos!"

Soledad V. & David S.

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