• 7 de abril de 2014
es

La Cuaresma es un don

Fazenda do Natal, enero 2014

La Cua­resma nos da nue­va­mente, nos devuelve lo esen­cial – este fun­da­mento esen­cial de la vida. Esen­cial porque pro­viene de Dios, porque nos revela a Dios. Es el tiempo esen­cial, porque el tiempo es un gran, gran campo de pecado. ¿Qué tiempo? El de las prio­ri­da­des. ¿Cuán­tas veces nues­tras prio­ri­da­des no son aque­llas que debe­rían ser? Pero durante la Cua­resma, espe­ra­mos, escu­cha­mos, can­ta­mos,... Y así, vere­mos poco a poco que ese tiempo se quie­bra, se dis­persa; nos lleva, vacío de sen­tido, hasta la muerte y sólo hasta ella. Vere­mos que ese tiempo se vuelve espera, se vuelve pre­cioso y que su obje­tivo es agra­dar a Dios. No que­re­mos perder un solo minuto sino que acep­ta­re­mos de Dios su vida y se la devol­ve­re­mos, acom­pa­ñada de nues­tra gra­ti­tud, de nues­tra sabi­du­ría, de nues­tra ale­gría, de nues­tro cum­pli­miento.

P. Ale­xan­dre Sch­me­mann


Volver