• 25 de noviembre de 2013
es

La Cena «Por un siglo de compasión»: una epifanía de la amistad

Nicolas y Alexiana, misioneros en el Punto Corazón de Villa Jardín

de hna. Maylis

El martes 22 de octu­bre unas ochenta per­so­nas se reu­nie­ron, en la resi­den­cia del Emba­ja­dor de Suiza, para sos­te­ner a Puntos Cora­zón en una cena inti­tu­lada “Por un siglo de Com­pa­sión”.

Para mí, esta cena fue como una epi­fa­nía de la amis­tad, una epi­fa­nía del encuen­tro que Dios hizo con cada uno durante la pre­pa­ra­ción de este evento y durante la cena.
La nota fue dada de entrada por el dis­curso de bien­ve­nida de S.E. el Emba­­ja­­dor Joha­n­­nes Mat­­yassy quien nos sor­pren­dió a todos por deci­dir hablar espon­tá­nea­mente de su expe­rien­cia per­so­nal:
“Cuando la esposa del Sr Emba­ja­dor de Aus­tria me pidió acep­tar de acoger en mi casa la cena a bene­fi­cio de Puntos Cora­zón, acepté sin saber, por amis­tad por ella.
Pero como todo buen suizo, quería saber de qué se tra­taba. Fui al Punto Cora­zón y vi cómo estos jóve­nes les dan su amis­tad, los escu­chan, rezan. Es muy sen­ci­llo, pero eso cambió pro­fun­da­mente algo en mi vida.”

Des­pués de este con­mo­ve­dor tes­ti­mo­nio, P. Gui­llaume, nues­tro mode­ra­dor gene­ral, nos recordó el sen­tido del evento:
“Nues­tro encuen­tro de esta noche es una manera de rendir home­naje a la gene­ro­si­dad de cada uno de los jóve­nes y a la serie­dad con que viven su com­pro­miso.
Es tam­bién, y sobre todo, un home­naje a todos nues­tros veci­nos y amigos más pobres, cuyas vidas no cesan de sor­pren­der­nos.
El coraje, la nobleza, la dig­ni­dad de esas per­so­nas que encon­tra­mos en el mundo entero son objeto de nues­tra más grande admi­ra­ción.”

Los invi­ta­dos regre­sa­ron feli­ces de haber podido encon­trar­nos en lo que somos, lo que vivi­mos, como nos escri­bió Audrey el día siguiente de la cena:
“Mu­chas gra­cias por esta cena que nos ofre­cie­ron.
El ambiente de la cena repre­senta real­mente la imagen que tengo de su movi­miento: bien orga­ni­zado, simple, natu­ral, pre­sente y a la vez dis­creto, y sobre todo con un men­saje muy claro de fra­ter­ni­dad. Fue una gracia.”

¡Qué ale­gría ver tantos signos visi­bles de la visita de Dios en cada uno, que mani­fies­tan todos éstos escon­di­dos en lo íntimo de cada cora­zón!

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S.E. el Embajador de Suiza, Johannes Matyassy En la cocina, el Chef de la Embajada de Francia, Olivier Chereau, con hna. (...) Marie-Aimée, misionera en el Punto Corazón de Villa Jardín
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