• 22 de julio de 2010
es

Justicia y compasión

“La jus­ti­cia res­taura, no des­truye; recon­ci­lia, en vez de ins­ti­gar la ven­ganza. Bien mirada, su raíz ultima se encuen­tra en el amor, cuya expre­sión más sig­ni­fi­ca­tiva es la mise­ri­cor­dia. Por lo tanto, sepa­rada del amor mise­ri­cor­dioso, la jus­ti­cia se hace fría e hiriente”
Juan Pablo II – Jor­nada Mun­dial de la Paz- 1988.

En julio tuvi­mos la visita en nues­tra Casa, del Dr. Javier Vigo Legui­za­món*, quien nos brindó una con­fe­ren­cia sobre “Jus­ti­cia y Com­pa­sión”. Una vez más, el Dr. Vigo Legui­za­món, nos con­mo­vió por su aplomo, su pro­bi­dad y por su com­pro­miso inca­sa­ble en pos de la jus­ti­cia, a través de la pro­mo­ción de la refle­xión y el diá­logo, pri­mando siem­pre sobre una cues­tión de fondo: la acti­tud de los argen­ti­nos ante la verdad.
ʺEn un país que lleva seis o siete déca­das de ince­sante deca­den­cia cabe ana­li­zar si nues­tra recu­rrente acti­tud de que­dar­nos en la super­fi­cie del mal, en el primer nivel de la con­cien­cia, bus­cando siem­pre expli­ca­cio­nes faci­lis­tas y limi­ta­das de lo suce­dido, no cons­ti­tuye una de las prin­ci­pa­les raíces de nues­tro dolo­roso fra­caso colec­tivo. Es total­mente dis­tinto ana­li­zar el pasado pen­sando que dos bandas de alu­ci­na­dos salie­ron un buen día a enfren­tarse entre sí, a si se ana­liza el rol de la socie­dad en ese con­flicto.
En la últi­mos perio­dos de nues­tro país, los dife­ren­tes sec­to­res (gue­rri­lle­ros, mili­ta­res, polí­ti­cos y edu­ca­do­res) come­tie­ron el error más trá­gico, que fue no haber res­pe­tado el valor innato de la vida que vale por si misma y no según lo que se piensa (Moli­nas)

El Dr. Legui­za­món a través de su mirada, nos com­par­tió su expe­rien­cia con­creta de vivir la com­pa­sión en su acti­vi­dad pro­fe­sio­nal día a día, “no como una teoría, fun­da­mento o defi­ni­ción, si no como una misión, de poner la verdad por encima de la ideo­lo­gía, ayudar a los cul­pa­bles, de uno u otro lado, a recu­pe­rar la espe­ranza, no (…) redu­ciendo a un ser humano a su crimen y ayu­dando a los deudos de las vic­ti­mas a con­ci­liar la jus­ti­cia y el perdón, sin dejarse doble­gar por el odio e inten­tando res­pon­der a tres pre­gun­tas vita­les:

¿Es posi­ble per­do­nar agra­vios de extrema gra­ve­dad?
¿ Es el perdón com­pa­ti­ble con la jus­ti­cia?
¿Con­tri­buye el perdón a pre­ve­nir la rei­te­ra­ción de enfren­ta­mien­tos fra­ti­ci­das?
Hay dos mane­ras de res­pon­der estas pre­gun­tas: con memo­ria lite­ral o con memo­ria ejem­plar.
Quie­nes actúan con memo­ria lite­ral alegan que son hechos del pasado, no vale la pena arries­garse por ellos. Mejor es callar para evitar todo peli­gro.
Es hora enton­ces de res­ti­tuir la verdad. De poner una cuota de verdad en un tema oscu­re­cido por tanta men­tira e hipo­cre­sía.
Los jueces pueden hacerlo si deci­den actuar como ins­tru­mento de paz, de recon­ci­lia­ción, juz­gando a todos los que olvi­da­ron en aque­llos dolo­ro­sos días el sagrado valor de la vida.

Antes que nada debe­mos com­pren­der que para cons­truir una paz ver­da­dera la cues­tión esen­cial no es con­de­nar, ni indul­tar, sino con­ver­tir­nos; rege­ne­rar al ser humano.

El segundo esla­bón de la recon­ci­lia­ción con­siste en com­pren­der que la jus­ti­cia y el perdón no son incom­pa­ti­bles, que sea impres­crip­ti­ble no es el equi­va­lente a imper­do­na­ble; que todo hombre puede trans­for­marse por el arre­pen­ti­miento.

El tercer esla­bón de un pro­ceso de recon­ci­lia­ción radica en encon­trar una causa, una noble razón, que per­mita a los sec­to­res enfren­ta­dos tra­ba­jar juntos, ya no como ene­mi­gos, si no como adver­sa­rios. Arturo Larra­bure (h)

Son los jueces quie­nes deben educar a los jóve­nes en la verdad, siendo rigu­ro­sos en el aná­li­sis de los hechos his­tó­ri­cos.

No cabe dis­tin­guir entre una vio­len­cia injusta y otra reden­tora. En rela­ción a la pro­puesta de llevar a cabo un diá­logo de recon­ci­lia­ción que plan­tea el libro “Amar al ene­migo” (...)hay que hacer un sin­ce­ra­miento, admi­tir los erro­res, jus­ti­fi­car lo que se creyó error si se puede demos­trar que no lo fue, y en ese sen­tido de sin­ce­ri­dad creo (...) avanzó mucho tanto en el mea culpa del Papa como en el de la Igle­sia Argen­tina, son un gran avance.- (...) tene­mos que sen­tar­nos todos a hacer un mea culpa. (Moli­nas)

“Es este el rol de la auto­ri­dad para educar en la verdad, para extir­par las raíces pro­fun­das del mal”.ʺ

*El Dr Vigo Legui­za­món a través de la defensa de la causas Larra­bure, Viola, López, libra una ardua bata­lla para que sus crí­me­nes sean decla­ra­dos de lesa huma­ni­dad


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