• 10 de abril de 2017
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Inundaciones en Perú: perlas en medio del barro

Frente a la casa de las hermanas

En Perú, las Servidoras de la Presencia de Dios viven al borde del rio Lurín, que como tantos otros ríos se desbordó a cause del fenómeno del Niño. La casa de las hermanas se inundó y fueron evacuadas en la noche del 15 al 16 de Marzo. Hna Alix nos cuenta esta experiencia de vida compartida con sus vecinos.

Desde mediados de Marzo, Perú sufre las consequencias del Niño, un fenómeno conocido por los meteorólogos. Este año este fenómeno ha sido muy fuerte y las lluvias en las montañas ocasionaron numerosas inundaciones debido al desborde de los ríos.
Sin que nos lo esperáramos, nos ha tocado compartir de manera concreta la Cruz de tantas familias peruanas: nuestra casa María Refugio de los Pecadores se inundó de agua sucia y de barro en la noche del 15 al 16 de Marzo. Fuimos evacuadas rápidamente de la casa, con la ayuda de nuestro casero y de los vecinos, antes de que el agua que no paraba de subir, nos impidiera de salir. Salimos todos indemnes, siendo que éramos numerosos: los 5 misioneros de Puntos Corazón que estaban descansando en casa, una familia que recibíamos en esos días con sus 5 hijos, nuestro casero y la comunidad de hermanas.
Después de más de una semana fuera de casa, hemos podido regresar, para realizar un largo trabajo de limpieza y de recuperación de todo lo que ha sido destruido por el agua y el barro.
Sin duda, este acontecimiento no es solamente debido a la «mala suerte», o al hecho de vivir justo al lado del río Lurín que desbordó. ¡En medio de este barro, descubrimos perlas, pequeñas y grandes, pero todas preciosas! El recibimiento de las hermanas en donde nos quedamos durante la evacuación, nos permitió conocernos mejor. La generosidad de tantos amigos de los alrededores de Lima, que vinieron desde el primer dia para ver como estábamos, para traernos agua, víveres, productos de limpieza, pero también para ayudarnos con sus botas y sus guantes de plástico poniendo todo su esfuerzo para sacar el barro. Varios sacerdotes de la diócesis vinieron a visitarnos, a celebrar la misa después que limpiamos la capilla y nos enviaron jóvenes de sus parroquias para ayudarnos.
¡Me vienen a la mente tantos rostros que nos fueron enviados por Dios para sostenernos en esta prueba! ¡Mismo si nos quedan varias semanas de trabajo todavía, experimentamos que no estamos solas, que el Señor verdaderamente no nos abandona! A través de todo esto compartimos su descenso en el lodo de nuestro pecado, recordándonos nuestra condición de Hijos que en TODO dependen del Padre. ¡Que en nosotros se haga su voluntad

Hna Alix, Perú


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