• 10 de agosto de 2012
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Hugo - Pignans, Francia

Eva, el precio de una vida - carta a los padri­nos, abril 2010

"A fines de Octu­bre, con seis meses de emba­razo, le diag­nos­ti­ca­ron un cáncer. La situa­ción era crí­tica: fal­taba algu­nos días para que el bebé fuera viable y el tumor de Eva iba cre­ciendo muy rápi­da­mente. Ella no pare­cía preo­cu­pada por su enfer­me­dad: “tengo 21 años y la vida me trajo puros qui­lom­bos. No importa si el cáncer me asusta, ¡es un pro­blema más en la lista!” Estaba asus­tada por las con­se­cuen­cias que podía tener su enfer­me­dad para el bebé. Cuando el doctor le pidió empe­zar sin tardar el tra­ta­miento de qui­mio­te­ra­pia, Eva insi­s¬­tió para pos­ter­garlo diez días para que su hijo fuera bas­tante fuerte para sopor­tarlo.

Tres días des­pués, el telé­fono sonó y nos ente­ra­mos de la muerte de Eva durante el parto, el cáncer ya había tocado el cora­zón. La guagua, Abi­gae­lle nació con buena salud. Encon­tra­mos a Mor­gane en el hos­pi­tal, seguía emba­ra­zada. Se veía muy triste por la muerte de Eva pero su mirada estaba llena de paz cuando nos dijo:”Estaba a punto de abor­tar cuando me entere de la muerte de Eva, enton­ces, decidí con­ser­var el bebé y lla­marle Eva.”


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