• 10 de mayo de 2012
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Fioretti del mundo: «El arte de educar»

Los jóvenes del secundario Carlos de Foudauld en Vieux Moulin, abril 2012

de Alex D., Vieux-Moulin (Francia)

El fin de semana del 1ro de abril en nuestra región de Picardía fuimos nuevamente testigos de hermosos gestos de humanidad. Como es costumbre desde hace ya 4 años, nuestro amigo Silvio, responsable del movimiento Comunión y Liberación en Francia, viene a nuestra casa con unos cuarenta jóvenes del secundario de París “Carlos de Foucauld”. Algunos profesores lo acompañan fiel y gratuitamente, sacrificando su fin de semana familiar y de descanso por estos alumnos que tanto aman.

Más que un tiempo de revisión escolar estos dos días son un taller educativo donde la amistad está en el centro.
Además de los largos tiempos de estudios donde cada alumno puede trabajar a su ritmo, en silencio o en pequeños grupos, solo o con un profesor, las proposiciones son múltiples para que estos jóvenes muy marcados por la vida prueben y gusten la “carne” de la realidad al máximo: una «noche-juegos» donde cada uno se vuelve a descubrir niño, un canto en tamil (idioma de India) aprendido y repetido en coro a cada comida, un partido de fútbol muy disputado donde profesores y alumnos no dudan en atreverse a gestos «a lo “Messi», confidencias lavando los platos, algunas melodías de guitarra… En fin, momentos de gracia compartidos juntos donde vimos ojos maravillados al descubrir la posibilidad y lo bueno de verdaderas relaciones.

La atracción principal del fin de semana quedará seguramente la noche película propuesta por uno de los profesores: “Esta noche les propongo una película en blanco y negro: «La vida es bella», de Franck Capra. Tal vez, no tienen la costumbre de mirar este tipo de películas. Lo sé bien. Pero les pido acoger esta proposición y hacerme confianza. Esta película fue realizada justo después de la segunda guerra mundial mientras que el mundo descubría el horror de los campos de concentración. En un mundo desesperado y desanimado, he aquí que brota un himno a la esperanza. ¡La vida es bella!” ¡Qué audacia!

Fue bueno contemplar estos profesores apasionados por el destino de los que les fueron confiados. Más que transmitir conocimientos, se atreven a transmitir la vida. ¡Felices maestros!


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