• 28 de marzo de 2016
es

¡Felices Pascuas!

Pantocrator, Ucrania, siglo XVIII

Papa Fran­cisco, Homi­lía Vigi­lia Pas­cual 2016

¿Cómo pode­mos ali­men­tar nues­tra espe­ranza? La litur­gia de esta noche nos pro­pone un buen con­sejo. Nos enseña a hacer memo­ria de las obras de Dios. Las lec­tu­ras, en efecto, nos han narrado su fide­li­dad, la his­to­ria de su amor por noso­tros. La Pala­bra viva de Dios es capaz de impli­car­nos en esta his­to­ria de amor, ali­men­tando la espe­ranza y rea­vi­vando la ale­gría. Nos lo recuerda tam­bién el Evan­ge­lio que hemos escu­chado: los ánge­les, para infun­dir la espe­ranza en las muje­res, dicen: «Recor­dad cómo [Jesús] os habló» (v.6). Hacer memo­ria de las pala­bras de Jesús, hacer memo­ria de todo lo que él ha hecho en nues­tra vida. No olvi­de­mos su Pala­bra y sus obras, de lo con­tra­rio per­de­re­mos la espe­ranza y nos con­ver­ti­re­mos en cris­tia­nos sin espe­ranza; haga­mos en cambio memo­ria del Señor, de su bondad y de sus pala­bras de vida que nos han con­mo­vido; recor­dé­mos­las y hagá­mos­las nues­tras, para ser cen­ti­ne­las del alba que saben des­cu­brir los signos del Resu­ci­tado.


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