• 21 de febrero de 2013
es

Fazenda do Natal, Brasil: «Mi maestro, Daniel»

Bea, Daniel y Gabriel, Brasil 2013

de Lucía P.

En la Fazenda do Natal “Dios cuida de los más pobres y de los que más nece­si­tan” y no bastó más que unos días para des­cu­brir que era el lugar para mí.
La rea­li­dad del con­vi­vir con los niños, la vida comu­ni­ta­ria, la dureza de los apos­to­la­dos, se impone en lo coti­diano y uno queda expuesto en sus lími­tes. Aquí soy más pobre y más real, nada se oculta: no sé hablar y no sé amar.
Pero he dejado de deses­pe­rarme, porque encon­tré a Daniel que me va ense­ñando a mejo­rar. Daniel es uno de los niños con los que vivo, ahora ha cam­biado de casa y debí ayu­darlo en su mudanza. En cuatro bolsas de super­mer­cado y una caja orga­ni­za­mos todas sus cosas (ropa y jugue­tes). El pre­guntó si podría sepa­rar algu­nos para com­par­tir con Weber­tón – un niño muy humilde que llegó con su fami­lia a la Fazenda hace unas sema­nas-: -“Yo quiero rega­larle los que él siem­pre me pide”, dijo sepa­rando en una bolsa casi la mitad de sus muñe­cos. Tam­bién quiso elegir unos libros para com­par­tir y con­ven­cido me explicó: -“Quiero darle mi Biblia, porque pienso que así va a poder hacer la pri­mera comu­nión, además tiene lindos dibu­jos”.
“Em­pe­que­ñe­cer” parece ser la clave.


Volver