• 28 de septiembre de 2015
es

Fallece la abuela del Punto Corazón de Tailandia

Yay Samniang y Maria Thuy

Marianne de misión en Bang­kok nos cuenta sobre Yay Sam­niang.

Qui­siera com­par­tir­les la his­to­ria de una gran amiga, que era muy cer­cana y que falle­ció el 31 de Julio último. Ella era ver­da­de­ra­mente nues­tra abue­lita, y como la visi­tá­ba­mos todos los días, ella era tam­bién el centro de nues­tras con­ver­sa­cio­nes, preo­cu­pa­cio­nes y ora­cio­nes. Su último año fue dolo­roso y ella vivía con muchas angus­tias. Ella decía muchas veces que pen­saba en la muerte. Estaba cada vez más frágil físi­ca­mente y su nece­si­dad de espe­ranza se hacía cada vez más acu­ciante.
Ella gri­taba nues­tros nom­bres día y noche, para des­gra­cia de sus veci­nos. Ella quería ase­gu­rarse que podía­mos escu­charla, que alguien escu­chara su grito. Durante una visita, yo estaba ocu­pán­dome de ella, ali­men­tán­dola, bañán­dola, etc. Me senté algu­nos minu­tos y le pre­gunté si se sentía mejor. Ella me res­pon­dió: “ahora estoy bien, porque estás aquí, tú no te mueves, estás con­migo, y somos amigas.”
Las angus­tias que la inva­dían no la deja­ban des­can­sar. Solo la ora­ción del rosa­rio pare­cía darle un poco de paz. Ella tenía miedo de los fan­tas­mas y los espí­ri­tus, tam­bién noso­tros pusi­mos una foto de la Virgen sobre su cama. En una de mis últi­mas visi­tas, me dijo: “ayer, la Virgen Santa estaba aquí”. Le pre­gunté lo que le había dicho. Ella res­pon­dió: “nada, Ella no dijo nada, nos que­da­mos las dos aquí, tran­qui­las.”


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