• 24 de septiembre de 2013
es

Este “Pastor con olor a oveja”

de Jorge R.

Desde que era niño escu­cho his­to­rias sobre el Cura Bro­chero. Más aún cuando cruzo las sie­rras una y otra vez por los sen­de­ros que él reco­rría, por los pue­blos por donde el curita gaucho fundó alguna que otra capi­lla de piedra o barro. Por eso para mí este día de fiesta fue tan impor­tante. Fue un regalo inmenso, ser tes­tigo del amor de Dios actuando en los hom­bres, a través de ellos.

Lo que me impactó siem­pre de su vida fue la “ur­gen­cia de la cari­dad”. No espe­raba, salía, cada vez más lejos, no demo­raba. Y fue la res­puesta de Dios, “el bál­samo que se adapta a la herida” para este pueblo olvi­dado. ¿Cuál fue su legado para mí? Me dijo un sacer­dote amigo al cono­cer Villa Cura Bro­chero, “es impre­sio­nante el res­peto por los sacer­do­tes aquí”. Y es verdad, para este pueblo la heren­cia más grande es reco­no­cer a “los padre­ci­tos” como “Curas” de cuer­pos y almas. Bro­chero fue bea­ti­fi­cado porque se preo­cupó por el Reino, y lo demás se le dio por aña­di­dura. Con la peda­go­gía de los Ejer­ci­cios Espi­ri­tua­les pro­puso antes la con­ver­sión que satis­fa­cer las nece­si­da­des mate­ria­les, pero aún así no dejó de impul­sar el pro­greso social.

Este “Pas­tor con olor a oveja” hoy sigue inter­ce­diendo por su curato, pero tam­bién por todos ahora, para que con­te­mos no sólo con su valio­sí­simo ejem­plo de fide­li­dad sino tam­bién con su inter­ce­sión en el cielo.

Grupo de Puntos Corazón que participó a la ceremonia de beatificación
Grupo de Puntos Corazón que participó a la ceremonia de beatificación

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