• 5 de octubre de 2011
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Estados Unidos: «Vivir la Compasión en la vida cotidiana»

Dr. Matthew Sutton y familia durante su compromiso en la Frat. Kolbe-EEUU 2011

Cuando en 2009, una de nuestras voluntarias norteamericanas volvió de su misión en Honduras, una nueva etapa se abrió para nuestra familia Puntos Corazón en EEUU. Amy, segura de sentir un llamado a continuar viviendo del mismo carisma que la había habitado y transformado durante su misión, pidió comprometerse en la Fraternidad San Maximiliano Kolbe, (¡qué aún no existía en EEUU!)
Ese paso de confianza y de fe, ha abierto las puertas para que otros se aventuren también. Este año, cuatro nuevas personas se han unido a Amy: señora Kathleen, doctor y señora Sutton, amigos los tres del Punto Corazón de Brooklyn, y Michael, ex voluntario en Brasil. Michael nos comparte lo que este compromiso significa en su vida:

«Cuando decidí ser misionero con Puntos Corazón, pensé que me estaba comprometiendo simplemente a una misión de un año en Sudamérica; pero lo que terminé recibiendo ha sido una vida y una familia. Mi año de misión en Brasil me dio una nueva manera de mirar la realidad – una mirada contemplativa que puede reconocer la generosidad de Dios en cada momento y a Cristo presente concretamente en los demás. Y esta mirada transformó radicalmente mi vida aquí en Estados Unidos. Comprometerme en la Fraternidad San Maximiliano Kolbe significa al mismo tiempo reconocer que debo a Puntos Corazón lo que soy y penetrar más profundamente este carisma para permitirle que me siga formando.

En un cierto sentido, este compromiso significa muy poco: un rosario diario, un apostolado semanal, y un retiro anual. Sin embargo, el carisma es mucho más que la actividad específica que genera: es una manera particular de relacionarse con Cristo, de quien brotan dichas actividades. Ser parte de la Fraternidad quiere decir que pertenezco a un lugar concreto dentro de la Iglesia. A pesar de que, exteriormente, mi vida no cambia en nada, siento que se trata de una opción mucho más radical que la que tomé cuando decidí partir como misionero. Este compromiso significa retomar todo mi tiempo de misión en Brasil y volver a decirle Sí, decir Sí a continuar un camino que ha estado lleno de sufrimiento y de belleza, decir Sí a permanecer con María al pie de la cruz y ofrecer mi propio “Fiat” dentro del Suyo.

El misterio al que estoy consintiendo con este compromiso, es mucho más grande de lo que alcanzo a comprender. He pasado un año penetrando este misterio en Brasil, y al decir Sí a la Fraternidad, estoy diciendo conscientemente Sí, no a un año o a una aventura misionera, sino a un espíritu de humildad y pequeñez con el que espero que toda mi vida sea impregnada.»

Michael, Amy y Kathleen- Brooklyn (USA) 2011

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