• 7 de noviembre de 2015
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Entrevista a Martha M. de misión en Rumania

Marta M en Rumania

¿Cuánto hace que estás en Rumania?
Llegué en el año 2007, asi que este año hace 8 años que vivo en Transilvania.

¿Cuánto hace que existe la casa Puntos Corazón en la ciudad de Deva?
El primer Punto Corazón se abrió en Bucarest en el año 1990. Luego en 1994 por intermedio de un sacerdote Rumano-católico, fundador de la Fundación San Francisco que se ocupa de niños en dificultades, nos instalamos en Deva, en la región de Transilvania. El año pasado festejamos 20 años de presencia y nuestro protector es San Nicolás.

¿Cuáles son los grupos étnicos y religiosos con los que vives?
Transilvania es una región rica en historia, cultura y religiones. Es un lugar en donde viven juntos ortodoxos y católicos, húngaros, rumanos, alemanes y gitanos. La mayoría son actualmente rumanos ortodoxos, ellos representan el 80 % de la población. La iglesia greco-católica, de rito Bizantino pero unida al Papa, fue muy perseguida durante el tiempo del comunismo. Hoy son menos numerosos pero con una fe bien anclada. Luego están las distintas minorías como los húngaros pues esta región pertenecía a Hungría hasta el año 1918. Otra etnia es la gitana, que está compuesta de diferente grupos y ellos adoptan la religión que se practica en donde se instalan. Nosotros convivimos con todos ellos, nuestra casa está abierta a todos, sin importar la religión ni la nacionalidad. Lo primero para nosotros es la persona, que tratamos con respeto y que nos enriquece con su diversidad cultural.

¿Cuál es la experiencia que más te marca en tu misión en Transilvania?
La Vida que recibo a través de la gente que viene a casa o que encontramos, por su hospitalidad, su sinceridad y simplicidad hacia nosotros. Hay una belleza en su ser como don hacia el que viene hacia ellos, dando incluso lo que no tienen. Otra calidad es su religiosidad y su respeto por lo sagrado .

Voy a contarles una experiencia que hice con mi comunidad: durante una peregrinación a pie por los monasterios de madera que están en Maramures al norte de Transilvania. Nos habíamos perdidos, asi que fuimos a pedir ayuda a una señora que vive en las montañas carpáticas. Imagino todo el trabajo que se tiene en estos lugares, como ocuparse de los animales, cocinar para todos los trabajadores de la estancia, hacer el pan, etc... La hospitalidad y la presencia de esta señora me impactaron mucho porque a pesar de todo el trabajo que tenia, nos invitó a que entremos a su casa , nos sirvió el queso que hace ella misma, pan casero y la bebida tradicional la “suica", mientras nos mostraba las fotos del matrimonio de su hija, nos contaba su vida y continuaba a mirar sus vacas. En medio de esto ella se hizo el tiempo para recibirnos con una calidad de presencia conmovedora y luego nos mostró como continuar nuestra peregrinación. Fue ella que a través de su don, me remitió a esta gratuidad con la que Dios nos creó.


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