• 26 de octubre de 2017
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El valor del segundo lugar...

Punto Corazón Brasil, octubre 2017

Carta de Florencia en el Punto Corazón de Simoes Filho, Brasil:

Doña Ninha es muy especial. Muy dulce y acogedora, nos quiere como a sus hijos, tiene la sonrisa más tierna de Brasil, una fe envidiable, y ahora cuando la veo acurrucada en su cama con las dos manos abajo de la cabeza rezando el “Rosario de la Misericordia” me dan ganas de abrazarla para siempre.

Pero no es de Doña Ninha de quien quiero hablarles, sino de su hermana María. Ella tiene casi la misma edad que Ninha y también sufre mucho de las piernas. Sin embargo, como no necesita estar en cama se hace cargo de las tareas de la casa.
La verdad es que la personalidad de Doña María no es tan llamativa. Es bastante tímida, responde con frases cortas, no es muy expresiva…

Un día fuimos a visitar a Dona Ninha, y encontramos a otras mujeres del barrio. Estábamos todas alrededor de Ninha conversando con ella. Entonces entró Doña María, a quien ni siquiera habíamos saludado, y nos dio un té y galletas a cada una.
Sólo en ese momento me acordé de ella. Siempre nos pasa eso, vamos con la intención de visitar a Doña Ninha, aunque siempre veamos también a su hermana.
Ahora que lo hice consciente, quedé admirada de la capacidad de Doña María de ponerse en segundo lugar, e incluso se pone al servicio.

¡Cuánto tengo que aprender de ella! Es muy fácil creerse indispensable, sentir que hacemos todo en la casa, pretender acaparar amistades… Pero ¡qué bueno es cuando alguien a quien creo muy amigo se olvida de mi nombre! ¡Qué bueno cuando preguntan por todos antes de preguntar por mí! Ayuda a crecer en el mismo amor que Doña María, un amor que no mide, sino que es totalmente gratuito.
Doña María, como María nuestra madre, elige el anonimato, el silencio, a través de gestos pequeños, mostrándonos su amor desde ese lugar. Después de todo, ¿qué palabra podría ser más elocuente que esa taza de té con galletas?


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