• 7 de marzo de 2014
es

El verdadero amor siempre es contemplativo

Luz y Pia- Brooklyn, 2013

Nues­tro com­pro­miso no con­siste exclu­si­va­mente en accio­nes o en pro­gra­mas de pro­mo­ción y asis­ten­cia; lo que el Espí­ritu movi­liza no es un des­borde acti­vista, sino ante todo una aten­ción puesta en el otro «con­si­de­rán­dolo como uno con­sigo». Esta aten­ción amante es el inicio de una ver­da­dera preo­cu­pa­ción por su per­sona, a partir de la cual deseo buscar efec­ti­va­mente su bien. Esto implica valo­rar al pobre en su bondad propia, con su forma de ser, con su cul­tura, con su modo de vivir la fe. El ver­da­dero amor siem­pre es con­tem­pla­tivo, nos per­mite servir al otro no por nece­si­dad o por vani­dad, sino porque él es bello, más allá de su apa­rien­cia: «Del amor por el cual a uno le es grata la otra per­sona depende que le dé algo gratis». El pobre, cuando es amado, «es esti­mado como de alto valor», y esto dife­ren­cia la autén­tica opción por los pobres de cual­quier ideo­lo­gía, de cual­quier intento de uti­li­zar a los pobres al ser­vi­cio de inte­re­ses per­so­na­les o polí­ti­cos. Sólo desde esta cer­ca­nía real y cor­dial pode­mos acom­pa­ñar­los ade­cua­da­mente en su camino de libe­ra­ción. Úni­ca­mente esto hará posi­ble que «los pobres, en cada comu­ni­dad cris­tiana, se sien­tan como en su casa. ¿No sería este estilo la más grande y eficaz pre­sen­ta­ción de la Buena Nueva del Reino?». Sin la opción pre­fe­ren­cial por los más pobres, «el anun­cio del Evan­ge­lio, aun siendo la pri­mera cari­dad, corre el riesgo de ser incom­pren­dido o de aho­garse en el mar de pala­bras al que la actual socie­dad de la comu­ni­ca­ción nos somete cada día».

Papa Francisco
Extracto de Evangelii Gaudium

Volver