• 9 de agosto de 2017
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¡Él tiene un plan para cada uno!

Carta de Analía en misión en el Punto Corazón de Costa Rica:

“Trae tu mano y métela en el costado”. Jesús permite a Tomás que meta la mano en la llaga del costado. No es así con Magdalena, a quien le dice: “No me toques”. Él tiene un plan diferente para cada uno de acuerdo a la acción de su misericordia. Santo Tomás necesita tocar al Señor; Magdalena no.

El día de pentecostés cinco de las mujeres a las que hemos estado dando catequesis, recibieron los sacramentos. Dos días antes habíamos ido a la cárcel con Padre Adrián para que las confesara. Cada una fue pasando con mucha seriedad en el confesionario. Mientras esperábamos aproveché la oportunidad para confesarme yo también ¡Qué cosa más bella y paradójica recibir este sacramento dentro de una cárcel! ¡Ser libre en una prisión! Pero lo más lindo fue poder vivir con ellas la experiencia de la reconciliación, porque tenemos el mismo corazón.

Al final una de ellas llegó llorando, no quería confesarse, solo podía pensar en la noticia que había recibido: su bebé recién nacido iba a ser entregado al PANI (institución del estado que se ocupa de los menores), porque nadie en su familia quería recibirlo. Esta joven mujer era inconsolable, y en ese momento no tenía la fuerzas para ir hasta el sacerdote, entonces el Padre vino a ella, la trató con tanta delicadeza y le propuso hablar. Ante la misericordia que vino a buscarla en el rostro del P Adrián, nuestra amiga pudo salir de ella misma, al igual que yo cuando soy abrazada por un rojo atardecer, al igual que Tomás cuando fue encontrado por Cristo Resucitado… una forma distinta para cada persona ¡qué belleza! Cuando esta mujer terminó de confesarse el dolor seguía pero su mirada era otra. El día de Pentecostés, ellas eran otras, eran mujeres libres y bellas, que esperaban la Misa como novias que esperan a su esposo.
¡Que el Señor nos conceda ser fieles a la manera en que él quiera mostrar su misericordia a cada uno!


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