• 28 de junio de 2017
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El amor crucificado de Cecilia convirtió a su ex esposo

Extracto de la carta de Andrés en misión en el Punto Corazón de Valparaíso (Chile):

Hace ya varios meses acompañamos a la familia de Cecilia en un momento muy difícil, el padre de los hermanos de Diego se enfermó gravemente. Él al igual que el primer esposo de Cecilia se separó de ella. Desde hacía mucho tiempo la relación con ella no era tan buena, pues habían tenido sus peleas. El diagnóstico era terrible: cáncer, y como tan tarde se detectó ya había hecho metástasis por todo su cuerpo. Le dieron dos semanas de vida, y esa noticia fue devastadora para sus hijos. Cecilia ante el dolor de sus hijos y compadecida por su ex esposo, éste que tanto la había hecho sufrir, se ofreció para cuidarlo las últimas semanas de vida. Lo recibió en su casa, le dio su cama, cuidó de él y acompañó sus últimos días de vida ¡Qué locura de amor!

Aquí más de uno le dijo que era una tonta por lo que hacía: «¡Tú estás loca, teniendo problemas de sobra con Diego asumes cuidar a otro enfermo más!» Pero Cecilia nunca se dejó llevar por lo que decían, “es que aquel que ama de verdad no pone un límite a su amor, no pone condiciones, no mide, simplemente ama”.
Pero su locura dio frutos, su entrega conmovió a su ex esposo que no pudo seguir teniendo su corazón duro. En sus últimos días abrió su corazón a sus hijos, ellos pudieron ver el cariño de su padre antes de que él parta al eterno descanso.
Y es que cuando estamos en frente de un amor como este, cuando nos encontramos con tanto amor, no podemos permanecer como antes, no podemos hacer otra cosa que amar, que crucificarnos de amor.
Cecilia es de esas personas a las que nada turba su fe, nada le espanta, que sabe que quien a Dios tiene nada le falta, que solo Dios le alcanza. Son esas personas las que me devuelven a Dios cuando me alejo.


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