• 22 de noviembre de 2013
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El Salvador: Vivir el regreso

San Pedro Perulapán, octubre 2013

de Analia P.

El segundo fin de semana de octubre propusimos a los voluntarios salvadoreños y hondureños que regresaron de sus misiones de Perú, Argentina y Brasil, un retiro en San Pedro, para ayudarlos a vivir el regreso. Un tiempo para reencontrarnos, compartir lo vivido y sobre todo mirar el presente y el futuro a la luz de la novedad que entró en sus vidas a través de la experiencia con Puntos Corazón.

Para mí fue una cosa muy fuerte acompañar a este pequeño grupo, pues he estado con ellos desde la formación, los he visto partir, los he seguido en su tiempo de misión ¡y ahora poder verlos regresar! Este encuentro ha sido para ellos un aire fresco, una luz y un impulso para seguir viviendo lo mismo hoy.
Gratitud por lo vivido, un amor enorme por todos los rostros que encontraron en sus misiones y que recordaban con los ojos brillantes; un encuentro fuertísimo con Dios en la oración; haber crecido y madurado gracias a la vida de comunidad, experimentar un amor más grande por la Iglesia; fueron algunas de las cosas que expresaban. ¡Y sobre todo un deseo de más!
Fue como cuando los discípulos fueron a ver a Jesús después de haber ido a proclamar el evangelio por la primera vez. Habían llegado felices por todo lo vivido, por los demonios expulsados, por la gente sanada. Pero Jesús los invita a mirar más allá ¡miren lo que les tengo preparado! Todo lo vivido es para crecer en amistad con Él, para vivir la vida con más intensidad, para dejar que este encuentro acontezca en el presente.

Les pido que recen por estos jóvenes, porque han vivido algo tan fuerte, ¡se han dado tanto! Que el Señor continúe la obra que ha comenzado, que los lleve siempre más lejos, que se vuelvan santos.
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“El acontecimiento no sólo identifica lo que sucedió en el momento preciso, dando origen a todo, sino también lo que aviva el presente. Lo que sabemos o lo que tenemos llega a ser experiencia sólo si es algo que se nos da ahora: hay una mano que se nos ofrece ahora, hay un rostro que viene a nosotros ahora, hay una sangre que corre ahora ¡Sin este “ahora” no hay nada! Nuestro yo sólo puede ser movido, conmovido, por algo contemporáneo: un acontecimiento. Cristo es un hecho que me está sucediendo”. L. Giussani


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